El Real Zaragoza aguanta la primera parte al Andorra con un buen trabajo colectivo y un tramo de la segunda gracias a Manolache, pero vuelve a pecar de muchos futbolistas vaporosos y de nulidad ofensiva (0-1)
Contra el Andorra el Real Zaragoza hizo lo que pudo. Es un rival de superior categoría y lo demostró aunque le costara ver puerta en ocasiones por falta de acierto final y en otras por la actuación de Manolache cuando relevó a Westerveld, con jugosas paradas del canterano que retrasaron la derrota del equipo de Ibai Gómez. Le puso voluntad, orden, trabajo, compromiso defensivo en campo contrario… De peón de obra no tendría precio este vestuario. Los cambios no le sentaron bien una vez que Ibai Gómez giró la rueda de los futbolistas por los que había apostado, todos de perfil titular más un Adrián Liso que no se sabe muy bien qué pintaba allí, jugándose las pantorrillas cuando está expuesto en el mercado de los traspasos. Tampoco que Carles Manso decidiera mantener casi toda la estructura inicial de su equipo durante gran parte del encuentro (mañana se enfrenta la Huesca), lo que dio a la escuadra de Principado una continuidad de la que carecieron los locales. Un saque de banda fue desatendido por toda la línea de seguridad y Moró Sidibe, el más activo y peligroso en la Ciudad Deportiva, resolvió el despropósito con un leve toque.
Habrá que ve si este plan le da al técnico bilbaíno para sacar pecho en Primera RFEF y despuntar desde el primer día por el ascenso directo. Por plantilla ahora mismo, en absoluto. Se ve lo que persigue: incomodar al adversario con un estrangulamiento total hasta que odie la pelota. El Andorra sudó a veces la gota gorda, pero conoce los pasillos de la calidad para huir y no se sintió especialmente acosado. Por algo milita en otra categoría superior. En ese propósito de atosigar y robar lo más cerca del área destacaron Ademo, muy arriba, y Lucas Terrer, más próximo a la base, pero a su alrededor, el silencio. Jardí, Espiau y Liso no fueron casi nunca en la dirección correcta, y Herrera se buscó una cubil –no es la primera vez– donde hibernar. Con una defensa correcta pese a las salidas de tiesto de Tachi y un Francho deslomado en el lateral para aliviar las ausencias de Jardí, el Real Zaragoza resistió y mantuvo inmaculada su portería hasta el descanso. En ataque fue otra cosa. Hubo que esperar al ocaso del amistoso para ver un disparo con cierta intención de Rubén Díez. El resto, un solar. Se necesita un delantero caro. Y muchas cosas más. Un buen puñado.
Aunque el conjunto aragonés mantuvo la pelea en el centro de la cancha, sin arrugarse en las esquinas, peca de demasiados jugadores vaporosos que le hacen vulnerable más allá del Andorra y que no aseguran un combate limpio. De nuevo no se les vieron, salvo para algún esfuerzo individual. Especialmente Jardí y Espiau. También un Ander Herrera sin penas balón, con lo que mejor se expresa, y físicamente un punto por debajo del resto. Ademo sí elevó sus prestaciones, pero Hansson volvió a ser el eco de la nada cuando entró junto a Pereira, Tobajas, Laken, Cuenca, Barrachina y Monzón. En ese instante de relevos varios, la sombra del Andorra se hizo más alargada hasta encontrarse el gol en una concesión infantil de toda la zaga, con Gabilondo encabezando la fatal fotografía de recuerdo. ¿Compitió más el Real Zaragoza que frente al Barbastro? Sí desde el punto de vista estratégico. Le falta chicha, mucha, y en todas las líneas. El talento termina por ser más determinante que aplicarse en metodología incluso en tercera división.
Real Zaragoza: Westerveld (Manolache, 46′); Francho (Gabilondo, 46′), Tachi (Carrillo, 46′), Diego González (Barrachina, 61′), Escudero (Pereira, 61′); Ander Herrera (Rubén Díez, 46′), Lucas Terrer (Monzón, 61′); Jardí (Cuenca, 61′), Ademo (Tobajas, 61′), Liso (Hansson, 61′); Edu Espiau (Laken Torres, 61′).
FC Andorra: Pau López; Carrique, Lautaro Spatz, Martí Vilà, Tiago Olmedo; Efe Akman (Solozábal, 61′), Domènech, Schneider, Jordi Cano, Rihjkoff (Golubovic, 61′), Moró Sidibé (Uzkudun, 89′).
Gol: 0-1 (77′) Moró Sidibé.
Árbitro: Mario Sánchez Sancho (Aragón). Amonestó a Lautaro Spatz (34′), Domènech (38′), Tachi (39′) y Ander Herrera (45′).
Campo: Ciudad Deportiva del Real Zaragoza.

