‘Good Morning, Vietnam’

El Real Zaragoza cae en su estreno en Primera RFEF con un gol del Bakis y otro de Segura que desnudan a la defensa y a un equipo sin gol, enredado en la maleza de una categoría que aún no entiende (2-0)

El ejército de Ibai Gómez llegó a Tarragona recién salido de la academia militar, con un traje futbolístico impoluto, de alta costura, de posesiones infinitas y dos delanteros en la alineación, Pau Sans y Joaquín Delgado. Hacer la instrucción sobre la pizarra está muy bien, pero adentrarse en la selva de Primera RFEF es otra cosa bien distinta, una guerra de guerrillas en la que ser mejor con el balón no es suficiente, sobre todo si todos tus disparos van dirigidos al aire. El Nástic hizo de cicerone y enseñó al conjunto aragonés las entrañas de esta categoría. Al primer minuto del encuentro, el guionista se hizo millonario y la defensa del conjunto aragonés constató su pobreza actual, mirando de reojo a Rubén Iranzo y Diego González para que se incorporen como antes. Eugeni botó una falta al corazón del área y Bakis embistió como un miura ese balón dentro de la portería de Westerveld. Dos ex, uno en el ocaso de su carrera y otro, el turco, repudiado con razón de su víctima. Good Morning, Vietnam, escuchó el Real Zaragoza cuando una contra en la recta final fue resuelta con habilidad, velocidad y precisión por Segura, de nuevo con la zaga rota por todas sus costuras.

El primer tanto cayó como una bomba y los catalanes se retiraron a su trinchera sin ningún tipo de pudor para que el Real Zaragoza ejerciera un dominio intenso, con Pau Sans desatado y Ayesa respondiendo con paradas espectaculares, como un lanzamiento del propio Sans y otro de Lucas Terrer que el guardameta sacó con su brazo transformado en bate de béisbol. El campo se había inclinado hacia el empate, pero nadie daba con el secreto de la finalización, tampoco un Delgado con el punto de mira cegado en un par de oportunidades. En el centro del campo Lucas Terrer y Ander Herrera maniobraban a su antojo con motor diésel, o al ritmo que permitió su rival, que se metió en el búnker y selló todas las puertas, tan sólo pendiente de alguna aventura de Bakis como excelente referencia de la prolongación y Meshak de agitador y provocador de cuatro amarillas. El Real Zaragoza es un equipo lento todavía y muy vulnerable cuando el adversario reduce su discurso a un juego tan elemental como blindado con inteligencia y fiereza. Sin medias tintas. No siempre será así. Habrá otros encuentros donde el rival proponga careos a campo abierto, aunque por lo general entregarán un testigo que al equipo de Ibai Gómez le pesa en las áreas.

La segunda parte del partido resultó una jeroglífico simple pero indescifrable para el Real Zaragoza, estampándose contra el muro, desesperado, rehén de la angustia y las urgencias. El Nástic había cerrado todas las fronteras, y ante la duda, los balones divididos los ganó para enviarlos sin remite a ninguna parte, lo más lejos de su portero. Ibai Gómez recurrió a Vadillo, quien envió un precioso tiró al larguero, y a Tobajas. Algo de fantasía individual frente al fracaso colectivo y a un declive físico y mental cada vez más palpable. No le funcionó, como tampoco cambiar al doble pivote. Rubén Díez quiso operar sin éxito en una jungla hostil y Ademo fue colocado como poste de la luz, de delantero, con una ingenuidad mayúscula del técnico vasco en su ilusión de que los centímetros del nigeriano le ayudarían en las segundas jugadas, en la ruleta de la fortuna. En el minuto 85, el Nástic salió de la maleza a toda pastilla y resumió a lo grande, una sentencia de libro. «Será una pelea entre un elefante y un tigre. Si el tigre se queda quieto el elefante lo aplastará sin remedio; pero el tigre nunca se quedará quieto. Saltará sobre el lomo del elefante arrancándole grandes trozos de carne para esconderse después en la jungla. Así el elefante morirá desangrado». (Võ Nguyên Giáp, general del Ejército Popular de Vietnam). Para la próxima batalla quizás haya que ser más tigre que elefante.

Nástic de Tarragona 2: Ayesa; Joseda, Amo, Van Rijn, Royo; Eugeni (Segura, minuto 63), Montalvo Meshak; Prohens, Shin (Oriol, minuto 81) y Bakis (Diego Gómez, minuto 81).

Real Zaragoza 0: Werstelveld; Gabilondo, Tachi, Barrachina, Escudero (Pereira, minuto 55); Ander Herrera (Ademo, minuto 82), Lucas Terrer (Rubén Díez, minuto 82); Jardí (Tobajas, minuto 72), Pau Sans, Cuenca (Vadillo, minuto 55)y Joaquín Delgado.

Árbitro: Campos Salinas, del colegio murciano. Amonestó con tarjeta amarilla a Eugeni, por el Nástic; y a Lucas Terrer, Barrachina, Escudero, Pau Sans y Ander Herrera, por el Real Zaragoza.

Goles: 1-0, minuto 1: Bakis. 2-0, minuto 85: Segura.

Incidencias: partido correspondiente a la primera jornada de liga del Grupo 2 de Primera Federación. Primer partido del Real Zaragoza fuera del fútbol profesional, tras 77 años en la élite. Alrededor de 2.000 zaragocistas estuvieron las gradas del Nou Estadi de Tarragona.

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