Los diez irremplazables

La plantilla del Real Zaragoza tiene un grueso de futbolistas fundamentales, pero la competición confirma que los recambios están lejos de los titulares

Siempre que se hable del Real Zaragoza hay que hacerlo en términos de ascenso directo, de campeón del grupo 2. Lo demás carece de sentido pese a que un considerable número de la afición –más de las nuevas generaciones que de la clásica– seguirá a su lado aunque sume otra temporada fuera de fútbol profesional. La actual propiedad, a la espera de que el CSD bendiga oficialmente la compraventa, dejó en su presentación una solicitud de paciencia muy ligada a su moderación inversionista en una entidad sacudida por demasiados agujeros. El mensaje presume de coherencia, pero para un club y una ciudad de este volumen histórico, todo lo que no sea un regreso inmediato a Segunda sin los riesgos del playoff sería agigantar el fracaso hasta límites intolerables si es que ya no se han sobrepasado con creces. ¿Tiene el equipo asegurado esa primer lugar en podio al final del curso? En las ocho jornadas celebradas hasta el momento se ha podido comprobar que la dirección deportiva ha hecho un buen trabajo incompleto. Es colíder, Ibai Gómez destaca como un entrenador valiente y con soluciones –a veces impredecibles en su torbellino de juventud y entusiasmo– y en la plantilla hay un buen número de futbolistas sobradamente cualificados o por encima de esta categoría. La columna vertebral ofrece garantías. El resto…

Que Sangalli se quedara en el banquillo en Murcia en beneficio de Gabilondo, quien defensivamente hizo su papel, marca a la perfección esa delgada línea fronteriza. La ausencia del guipuzcoano, a quien el técnico recurrió de lateral izquierdo en la segunda parte por delante de Pereira y como relevo de un Escudero sin chispa para los retos veloces, fue un precio bastante alto frente a un adversario asfixiante para cuya inmisericorde presión se necesitaban conducciones de ruptura como las que protagoniza el ex del Racing. Prescindir de Sangalli es un lujo a la altura de dejar fuera de la alineación a Rubo Iranzo o Diego González, otros sin reemplazos sólidos en el eje central de la retaguardia. En ese mismo encuentro, Ibai eligió a Pau Sans antes que a Joaquín Delgado para dar descanso a Espiau, saco de entrenamiento de los centrales locales. El canterano no termina de encajar en el once y cuando entra, la ansiedad o un punto de arrogancia se le apodera. El ariete sigue en proceso de aclimatación, aunque por lo exhibido que es nada, va a hacerlo en el banquillo.

Teniendo en cuenta que las actuaciones de Westerveld son una tómbola y que Peña no da nivel ni de segundo, el Real Zaragoza con perfil ganador lo componen Sangalli, Iranzo, González, Terrer, Ademo (baja trente al Europa este viernes por sanción), Rubén Díez, Jardí, Ureña, ahora un Espiau con gol y versatilidad ofensiva y Vadillo. En el lateral izquierdo aún sigue abierto el concurso de aspirantes por mucho que se justifique el baile en función los contextos de los partidos. Con estos diez y si el portero neerlandés tiene el día, el conjunto aragonés dispone de argumentos para considerarse favorito cada jornada con los avisos recientes de Atlético Madrileño y Murcia de que se le pueden buscar las cosquillas con diferentes propuestas. Saidu no convence al entrenador como pieza principal, Cuenca se ha quedado en esforzado de la ruta y con Herrera es mejor no hacer planes a largo plazo. El Real Zaragoza tiene capitalizada su salud en, como mucho, una docena de jugadores que le ha dado para ser colíder. Para ser líder al final va a necesitar la mejor versión de todos.

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