La rivalidad entre los seguidores del Real Zaragoza y de la SD Huesca es tensa, asimétrica y con bastante fricción social. Mi impresión es que, desde la capital oscense, muchos aficionados sienten que en la ciudad del Ebro se mira al fútbol de El Alcoraz con cierto paternalismo o superioridad histórica. Parece que existe un hartazgo hacia la narrativa de que el Real Zaragoza es el «equipo de todos los aragoneses», reivindicando con orgullo una identidad puramente azulgrana y exclusiva de su provincia, lo que ha provocado que las instituciones y los medios de comunicación de carácter regional se hayan inclinado a su favor, políticamente hablando.
El crecimiento de la SD Huesca dolió mucho en la capital del Ebro pese a que fue muy breve: dos temporadas tras las cuales descendió otra vez a Segunda. Ver al equipo al que se acudía en la pretemporada para disputar amistosos una categoría por encima, mientras el gigante histórico caía y de la forma en que lo hizo, generó frustración en los blanquillos y, en algunos casos, actitudes de recelo y suspicacia hacia el éxito de los descendientes de la ciudad íbera de Bolskan, convertida por los romanos en Osca.
Aunque en las calles el ambiente general pueda parecer pacífico, en los foros y redes sociales la hostilidad entre fatos y cheposos se ha vuelto muy ácida. Ya no se trata solo de un «pique sano», sino de reproches constantes, burlas por los descensos y debates identitarios que rozan lo político y lo territorial. Excluyendo los partidos amistosos, el Real Zaragoza y la SD Huesca se han enfrentado en 24 partidos oficiales a lo largo de su historia. El balance general es de 9 victorias para el Real Zaragoza, 5 para la SD Huesca y 10 empates. El primer choque oficial data de la temporada 1978/79 en la Copa del Rey, pero la gran mayoría de los duelos se han concentrado en la época contemporánea en Segunda División. El primero de ellos en la campaña 2008/09, con empate a dos en La Romareda, y el último, la temporada pasada en el Modular, con victoria blanquilla por 1-0.
La reacción de la SD Huesca tras el cambio de entrenador el pasado lunes llega en un momento donde el Real Zaragoza estuvo a punto de perder ante el líder, el filial del Villarreal, pero supo igualar el encuentro en el tiempo extra. Fue gracias a la participación de Vadillo, Tobajas, Pau Sans y Saidu, quienes animaron a la afición zaragocista bajo el formidable liderazgo de Diego González. Su segundo tanto (deberían ser oficiales tres si tenemos en cuenta su remate en Can Dragó) ha vuelto a dar sentido y seguridad no solamente a la zaga, sino a la épica del Real Zaragoza. En cuanto a lo que pudiera pasar en el estadio modular, creo que será de escasa repercusión en las gradas, excepto por una minoría de ambos clubes. Se nota mucho más la presión, sin duda, cuando el equipo de la capital aragonesa juega en El Alcoraz.

