En la madrugada de estos últimos días me he dedicado a ver fotografías, antiguas acreditaciones, recuerdos de los países que visité en los años ochenta y noventa siguiendo al Real Zaragoza y al Club Baloncesto Zaragoza. El sábado 28 de febrero, el mismo día que el equipo de Rubén Sellés se enfrenta al Burgos, cumplo cincuenta años desde que comencé en la Radio.
Mi primer desplazamiento fue a Santander, a los antiguos campos de Sport del Sardinero, para transmitir por primera vez un partido de fútbol. Se trataba de las semifinales del campeonato de España juvenil 1978/79 con Jorge Font de entrenador y jugadores que más tarde serían del Real Zaragoza como Vitaller, Arjol, Lafuente y Lafita. No acudió ningún medio de comunicación y la anécdota fue que estaba mi padre con un técnico grabando en el magnetofón de cinta abierta mi narración en los estudios. Cada diez minutos emitían en diferido ese tiempo de transmisión tras darle el visto bueno Paco Ortiz con los nervios que tuvo que sufrir porque era mi debut, mientras yo estaba absolutamente aislado en mi cabina sin saber si salía a antena o no porque no tenía técnico de sonido y me encargué también de ese menester. Afortunadamente la narración fue correcta, sin ninguna equivocación y en los parámetros de la normalidad. La final, que se perdió contra el FC Barcelona, no la pude transmitir porque tenía los exámenes de selectividad al día siguiente.
Nunca he olvidado ese momento aunque no tenga imágenes de ese desplazamiento ni haya recuperado la cinta de esa narración. Recordar todo esto me provoca una sensación muy agradable porque los comienzos te abren la puerta a lo que puedes llegar a ser. Lo malo es cuando regresas a la actualidad y ésta se presenta tan miserable: llevamos muchos años desde la venta del Real Zaragoza de Soláns Soláns a Agapito con el apoyo de Marcelino Iglesias y la entrada en el consejo de administración de aragoneses de una reconocida actividad profesional en todos los ámbitos que no pintaron nada en las calderas. Después llegó el caos económico, la descomunal deuda y las denuncias por la compra de partidos por parte de Javier Tebas que terminaron con una sentencia de no culpabilidad por falta de pruebas.
El aterrizaje de la Fundación 2032 con capital local y miembros de alta cuna que se hicieron con el club, se dieron pronto cuenta que ni podían remodelar la Romareda ni habían acertado con la planificación deportiva. El Real Zaragoza entró en una dinámica de fracaso que llevó a la venta de la SAD a los actuales dueños, con especial importancia a gente próxima al Atlético de Madrid con mando en plaza, así como la continuidad de la antigua Fundación con la presencia de Juan Forcén como accionista mayoritario. La única idea clara fue conseguir el derribo de la antigua Romareda y la construcción de un nuevo estadio. Y mientras tanto llegó el caos organizativo, el abandono de la ciudad deportiva y la caída al abismo con entrenadores y directores deportivos incapaces de solucionar los problemas de un club que ocupa la última plaza de la categoría. Con los peores números de su historia y además con un fútbol que sorprende cada jornada con una pobreza y una falta de recursos vergonzosa.
Silencio después de la debacle del domingo, excepto las agónicas declaraciones de Francho ayer en rueda de prensa, con guerras intestinas en la propiedad y el despliegue de los medios afines al club con los herederos del Real Zaragoza contra los gestores reales de la plantilla con camiseta rojiblanca. Casi cuarenta millones todavía de deuda y veinticuatro que se deben de pagar por parte de la SAD por el derribo y construcción del estadio.
Si recuerdo con cariño mis comienzos, es muy desagradable e injusto que a punto de cumplir medio siglo de profesión tenga que contarle a los aficionados de varias generaciones el descalabro de un descenso a la 1 RFEF. Hoy la Inteligencia Artificial le concede solamente un 7% de posibilidades de permanencia a los blanquillos.
El sábado en el campo modular puede ocurrir de todo; una salida cobarde del equipo supondría una bronca durísima para los jugadores que podrían reaccionar o hundirse entregando el partido a los jugadores de Luis Miguel Ramis, un entrenador con “narices”. O todo lo contrario, una subida de adrenalina que contagiase a todos y cada uno de los hombres de Sellés. Ganar es indispensable, obligatorio, definitivo… y será mucho mejor que se celebre el triunfo que la bronca a los dirigentes de la SAD, ya sean del grupo de los atléticos o de la “refundación”. Cuya culpabilidad es compartida por todos ellos, que deberán exponerse a la crítica unánime del zaragocismo como los culpables de esta ignominia aunque se consiga la permanencia.

