La enclenque fortificación de David Navarro para minimizar las bajas renunciando al balón y al ataque se derrumba ante un Córdoba hostigador que marca a balón parado y hunde más al equipo aragonés (1-0)
El plan de David Navarro en el Nuevo Arcángel se sostuvo en el marcador hasta que uno de los centrales de Iván Ania, el ciclópeo Rubén Alves, acabó con la indefinición del resto de sus compañeros al firmar el gol de la victoria local a balón parado, de cabeza. En el campo, esa resistencia nunca existió, con el Real Zaragoza retirado de toda empresa que no fuera desprenderse del balón y hacer correr al irreductible Marcos Cuenca. Uno sobre otro, los futbolistas del conjunto aragonés formaron un desordenado castillo de naipes dentro del que acabaron agonizando y perdiendo, devorados por sus miedos y por la orfandad de no hallar a Keidi Bare y sobre todo a Rober González, ambos ausentes por problemas musculares. Sin el mediapunta extremeño se comprobó con nitidez quién es el auténtico responsable del cambio competitivo que se había experimentado desde el relevo de entrenador. Sin el poderoso influjo del zurdo, Navarro también se sintió desamparado y diseñó una formación con Tasende y Larios doblando el lateral izquierdo y despilfarrando cemento en la medular con las novedades de Mawuli, Cuenca y el siempre errante Toni Moya para dejar a Dani Gómez en solitario arriba. Ese ejercicio de exhibición de las miserias para implantar músculo sin cerebrio se tradujo en una tristísima imagen que aún pudo ser más humillante si el VAR no hubiese intervenido para anular dos tantos de Kevin Medina y Rubén Alves, un par de decisiones que se tomaron por foto finish ante la conjunción casi paralela de los hombros de los protagonistas.
Había que ganar, se trabajó para un empate y se perdió. La segunda derrota consecutiva, los 10 puntos de 21 en los primeros siete partidos de David Navarro que emparentan con los de Rubén Sellés tras su llegada por Gabi Fernández, trasladan al Real Zaragoza a una nueva y más complicada dimensión: la de ganar como mínimo cuatro de los siete encuentros que restan más algo que habrá que sumar por ese camino si quiere seguir en Segunda. Mañana y el lunes, el Cádiz y el Valladolid, sus referencias más cercanas por la salvación y casi las únicas después de que la Real Sociedad B igualara en Ceuta (0-0) y el Leganés se haya impuesto al Albacete (2-1), reciben a Andorra y Éibar para intentar poner más tierra de por medio. Si lo consiguen, a la brecha matemática habrá añadir la reapertura de un abismo psicológico porque el tiempo se consume y las expextativas del milagro no se cumplen. Por debajo sólo tiene a Huesca, Mirandés y Cultural y si alguno vence en sus complicados compromisos, perderá posiciones en la escalera de la desesperación. La tesitura recupera la gravedad de hace pocas semanas, antes de superar a Cádiz, Almería y Racing. Peor aún porque por esas fechas todavía se mantenían firmes sobre el césped Insua, Francho, Rober, Bare y Kodro. El talón de central está hecho puré –ayer tampoco participó–, la rodilla del capitán le ha obligado a parar con el quirófano amenazándole, y los otros tres llevan las fibras de sus piernas con un voltaje excesivo.
La falta de calidad física viene de largo y de corto, del mercado de verano y de invierno. Como no sobra la técnica y el gol es un jeroglífico indescifrable, el Real Zaragoza deambula ahora como un ecce homo azotado y coronado de espinas por sus desgracias naturales y las que se suceden cada fin de semana. El Córdoba, en contra del algún vidente que preveía una relajación por su pleno en Cádiz y frente a un adversario vasallo de sus limitaciones profesionales y estratégicas, asedió con más finura que puntería la portería de Andrada. Kevin Medina, excesivamente barroco, y Carracedo, un tenaz extremo, dieron alas al equipo de Iván Ania con la confianza de que Adrián Fuentes percutiera en alguna de sus galopadas salvajes o llegadas candentes de ira. El escudo del Real Zaragoza aguantó por más acumulación que brillo ese dominio abrumador, con Cuenca despellejándose por cada pelota para lograr contactar con Dani Gómez. El poblado centro del campo apenas aportó aturdimiento por ese experimento consistente en tapar agujeros lo más cerca posible de los centrales, con Moya de enganche en su particular mundo de jugador insensible al frío o al calor.
En un saque de esquina en el minuto 77, Aguirregabiria perdió la marca de Rubén Alves y permitió el testarazo cómodo del defensor. Todo lo sembrado en la tierra voló por los aires, por supuesto la baraja completa de David Navarro, un farol que era imposible de mantener durante el encuentro completo. Al contragolpe, los andaluces pudieron degollar al Real Zaragoza, ya mucho más abierto con Kodro, Cumic, Pinilla e incluso Sebas Moyano en busca de alguna migaja, con una acción de Adrián Fuentes que el punta estrelló en el lateral de la red y un lanzamiento de Dalisson que repelió el larguero de Andrada. Fue muy triste el espectáculo sin que sirva de demasiado detenerse en las justificaciones. Que el Real Zaragoza se halle en una tesitura semejante no es algo casual, con integrantes en la plantilla que no sirven para nada como Agada, Soberón y Akouokou, otro buen número de lisiados y un buen puñado hipersensibilizado porque esta guerra no debería ser la suya por mucho compromiso y corazón reclamados, por mucho peace and love que se viertan las ruedas de prensa. A ver si el Ceuta, al igual que el Córdoba, viene desganado la próxima semana al Ibercaja Estadio.
Córdoba CF 1: Iker Álvarez; Albarrán, Alex Martín, Alves, Vilarrasa (Bri, minuto 67); Carracedo, Isma Ruiz (Del Moral, minuto 46), Requena, Kevin Medina (Percan, minuto 75); Goti (Dalisson, minuto 75) y Fuentes (Obolskii, mintuo 80).
Real Zaragoza 0: Andrada; Aguirregabiria (Juan Sebastián, mintuo 89), El Yamiq, Radovanovic, Tasende; Cuenca (Cumic, mintuo 77), Mawuli (Sebas Moyano, minuto 89), Saidu, Larios (Kodro, minuto 77); Toni Moya (Hugo Pinlla, minuto 68) y Dani Gómez.
Gol: 1-0 minuto, 72 Alves.
Árbitro: Lax Franco (Murcia) amonestó a Isma Ruiz, Iker Álvarez y a Albarrán por parte del Córdoba, y a El Yamiq, Larios, Toni Moya, Pinilla y Cuenca por parte del Real Zaragoza
Incidencias: Partido correspondiente a la 35ª jornada de liga disputado en el Nuevo Arcángel con la presencia de 14.197 aficiondos. Ambos equipos lucieron equipaciones especiales con motivo de la jornada retro organizada por la Liga de Fútbol Profesional.

