El Real Zaragoza ficha una ‘piedra preciosa’ sin brillo

Dani Gómez, un delantero de intensidad ofensiva y discreta relación con el gol y la titularidad, llega del Levante a sus 26 años con la aureola de eterna promesa

El Real Zaragoza ha fichado Dani Gómez (Alcorcón, 30/07/1998),  tras llegar a un acuerdo con el Levante y deshacerse el préstamo que tenían acordado el club granota el Valencia, donde el madrileño sólo tuvo sitio en cinco partidos con Rubén Baraja y ninguno con Carlos Corberán. El atacante, que firma hsta 2028, se convierte en la segunda adquisición del mercado de enero tras la del mediocentro hondureño Kervin Arriaga y viene a robustecer en número una delantera que está sufriendo un castigo severo de las lesiones, en ocasiones mal gestionadas por el cuerpo médico. Cayeron Bazdar, ya de vuelta, y Soberón, con recaída incluida, nula información de ese calvario del punta y sin fecha de regreso, y la semana pasada la víctima fue Iván Azón. El conjunto aragonés contrata a un futbolista de alta intensidad ofensiva y una discreta relación con el gol, que se presenta a sus 26 años con experiencia en Primera pero, aún, con la aureola de eterna promesa.

Dani Gómez era una de las joyas de la Fábrica del Real Madrid, de sus categorías inferiores, sobre todo del juvenil A de Guti, con quien brilló en la Youth League hasta tal punto que Zinedine Zidane le hizo debutar en julio de 2017 en un amistoso contra el Manchester United en la gira americana. Pero llegó al Castilla de Solari, donde coincidió con los exzaragocistas Tejero y Grau, y el técnico argentino prefirió que el liderazgo ofensivo fuera para Cristo. Con 20 años probó con una cesión en el Tenerife, donde fue presentado por el director deportivo del club isleño, Víctor Moreno, como «un animal del área que puede jugar con y sin balón». Ni con López Garai ni con Sesé respondió esa fama, pero sí con el tercer entrenador esa temporada, Rubén Baraja, con quien fue titular indiscutible y marcó siete de los nueve tantos en Liga con los que cerró ese campeonato, además de dos en Copa y ofrecer tres asistencias. Su explosión en el Tenerife le valió para crecer en la selección sub 21 de Luis de la Fuente –antes ya había participado en la sub 19– .

El Levante quedó deslumbrado y pagó dos millones de euros por tenerlo en propiedad.  Morales y sobre todo Roger le cerraron el paso a este 9 particular que con el tiempo ha ido aclimatándose a posiciones de mayor participación que la de ariete finalizador, puesto en el que lució en sus primeros pasos con las camisetas del Estudiantes, Alcorcón y cantera del Real Madrid. Cuentan las crónicas que en 2012 formó en un partido con Mbappé, quien, invitado por Zidane, realizó varios entrenamientos con el Cadete B y participó en un partidillo amistoso ante el Cadete A con el galo de extremo y Gómez de referencia. «Soy muy adaptable a los sistemas. Puedo jugar de 9 para fijar más y dejar que reciban los compañeros por dentro, pero ahora actúo más para recibir. He jugado toda la vida de 9 y siempre he sido el que trataba de tirar desmarques de ruptura y dejar que reciban los medias puntas, pero el míster cree que puedo ayudar al equipo de espaldas. Si el míster lo cree, yo también lo creo. Me estoy adaptando a lo que me pide. A lo mejor no tengo tanta la responsabilidad del gol, pero sigo teniendo responsabilidad en generar ocasiones y provocar peligro». Así se definía en una entrevista así mismo el futbolista.

El último cuarto de campo es su paraíso por su movilidad entre líneas, también partiendo de los costados, y uno contra uno que replica con descaro, lo que le hace ser difícil de neutralizar. El club de Orriols, sin embargo, le cedió al Espanyol tras el descenso, algo que sentó mal entre la afición del Levante y que colmaba las aspiraciones del jugador de seguir en la élite. Ni Paco López, ni Javi Pereira, ni Alessio Lisci habían depositado su confianza al cien por cien en el alcorqueño, que emprendió viaje a Barcelona para culminar una temporada sin titularidades (disputó 82 minutos en total) y otro descenso. Por delante tenía a Joselu y a Braithwaite. Misión imposible. Diego Martínez y Luis García lo dejaron en el congelador. De vuelta a Valencia, al Levante, el año pasado recuperó protagonismo en Segunda y algo de olfato (cinco goles) que no fueron suficientes para que los granotas alcanzaran siquiera el playoff. Su breve y de nuevo gris estancia en el Valencia ha derivado en la ruptura de compromiso con el Levante, con el que tiene contrato hasta 2026, para buscar en el Real Zaragoza ese brillo constante que siempre le ha faltado, salvo el paréntesis de Tenerife, desde que abandonó Valdebebas.

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