El equipo ha logrado 16 unidades de 39 desde la llegada del técnico, que lo cogió con 6, y si mantiene esa tendencia en los 19 partidos que restan de temporada terminará en Primera RFEF salvo milagro
A Rubén Sellés no le saldrán las cuentas de la salvación si mantiene en las 19 jornadas que restan el ritmo de puntuación de los 13 partidos que ha dirigido al Real Zaragoza. Con el técnico valenciano se contabilizan cuatro victorias (Huesca, Éibar, Leganés y Racing), cuatro empates (Málaga, Burgos, Real Sociedad B y Castellón) y cinco derrotas (Sporting, Deportivo, Granada, Cádiz y Las Palmas), 16 puntos de 39 posibles, el 41%. Bajo el paraguas de ese porcentaje, firmaría 23 de los 59 que quedan por disputarse. El conjunto aragonés acabaría con 45 añadiéndole los 6 de la era Gabi Fernández. Esa cifra le conduciría casi irremediablemente al descenso a Primera RFEF salvo milagro: en 28 temporadas desde que 22 clubes compiten en Segunda, sólo Osasuna en el curso 14-15 y Málaga en el 21-22 evitaron el descenso con esa cantidad.
Sensaciones y otras variables intangibles al margen como la fortuna o la desgracia ajena, el Real Zaragoza perdería su plaza en el fútbol profesional en el caso de que no eleve su productividad hasta al menos el 48% como red de seguridad. Para conseguirlo da igual que el botín lo logre como local o como visitante, aunque las estadísticas son esclarecedoras en este sentido y afectan al fútbol en general: sólo una vez desde el último descenso ha sido mejor a domicilio que como local, en la campaña 19-20 cuando jugó el playoff. En las otras once campeonatos ha registrado más puntos en La Romareda que fuera bien sea para salvarse en la mayoría de las ocasiones con más o menos angustia o para meterse entre los seis primeros. Lo excepcional de esta ocasión es que en el Ibercaja Estadio lleva 10 puntos por 12 en los desplazamientos fruto de un raquítico rendimiento en el modular que podría condenarle.
Aunque Sellés está realizando un trabajo notable en la recuperación y aprovechamiento de futbolistas para exprimir el poco jugo de la plantilla confeccionada por Txema Indias y reducir la deuda de la terrible herencia con Gabi en el banquillo, no le está dando por el momento para imprimir la velocidad de crucero necesaria para asegurar la permanencia. El mercado de invierno, donde el director deportivo ha dado salida a Kosa, Bazdar y Pau Sans para traer a Rober González y Agada a la espera de alguna migaja más, le va a ayudar más bien poco en la búsqueda de herramientas alternativas, y en las últimas jornadas, con la excepción del estupendo plan desplegado en Santander, el entrenador ha acusado el desgaste con propuestas de partido nada convincentes que ido corrigiendo sobre la marcha para competir o resistir, no para ganar. La paradoja es que si Sellés hubiese tomado las riendas desde la primera jornada, ese ritmo que ahora es insuficiente tendría al Real Zaragoza con 28 puntos y con una proyección de 51 al final.

