El zaragocismo no se dejará engañar de nuevo

La necesidad se define como la carencia o escasez de elementos indispensables para la subsistencia de un ser o un grupo. En el aspecto psicológico o social significa también falta de autoestima, afecto y seguridad. Pero en la afición del Real Zaragoza ese sentimiento significa un vacío existencial, una desesperanza absoluta y seguramente un miedo intenso a lo desconocido. Cualquier posibilidad de cambio es celebrada como aferrarse a una rama cuando estás cayendo de una montaña, lo que no te va a salvar si ya no tienes fuerzas o se rompe el tallo de ese arbusto.

La continuidad de David Navarro hasta el final de la temporada era la única decisión que se podía haber tomado. Según tengo entendido ningún entrenador habría querido asumir un riesgo tan alto porque su nombre quedaría vinculado a la mayor desgracia del equipo aragonés en toda su historia, las condiciones económicas eran insuficientes o el contrato debería ampliarse hasta la próxima temporada. El técnico zaragozano conoce el club, la situación dramática de la entidad y además, la afición también ha valorado con gratitud volver a ganar con él después de tanto tiempo. También su expresión honesta y valiente en torno a la dificultad de la permanencia y su actitud de empatía con Hugo Pinilla, que la recibió el futbolista con seguridad y supo estar a la altura de las circunstancias en el Ramón de Carranza.

Siento la lesión de Valery por el dolor que produce una luxación en el hombro y tener que desplazarse en ambulancia hasta el hospital. También que la confianza depositada en El Yamiq terminase en una serie de lesiones que perjudicaron finalmente al bíceps femoral de su pierna izquierda. Soberón sufre unas molestias musculares seguramente influidas por su estado de ánimo que le ha borrado a lo largo de la temporada de una continuidad en el once titular y a un par de miembros de la plantilla da la impresión que les apetece volver a jugar; otra cosa es lo que decida David Navarro que, desde luego, no se chupa el dedo.

La seguridad defensiva mostrada en Cádiz, salir con dos delanteros, realizar los cambios cuando se necesitaban en vez de esperar siempre a la estadística y no tener la sensación de angustia en los últimos minutos del partido, han prendido la chispa de la ilusión en muchos aficionados blanquillos. Y eso está bien para motivar a los jugadores para tener más confianza en ellos mismos. También que Sellés haya tomado las de Villadiego sin despedirse de una afición a la que criticó por una supuesta falta de intensidad en las gradas y, por supuesto, la salida de rodillas a escondidas de Txema Indias, el peor director deportivo del Real Zaragoza con un rendimiento ridículo y de vergüenza que nunca podremos olvidar.

Fernando López queda como el rostro de un Real Zaragoza que ahora se debate en tomar decisiones con urgencia para lavar su imagen pero que está escondido a la busca y captura de nuevos elementos para mejorar su credibilidad ante la afición. Ha admitido la posibilidad del descenso aunque la propiedad asegura que va a luchar para regresar a Segunda División. Así las cosas, la victoria del sábado es tan importante como la de Cádiz y la del próximo 21 de marzo en La Coruña. Y aún ganando los tres partidos la salvación no estaría asegurada.

Competir no es suficiente, hay que ganar. Y el enemigo no es el próximo adversario sino un conjunto de situaciones que han dejado al club en la UCI; el fracaso de los últimos proyectos, el desastre de la llegada de Txema Indias; la oscuridad de la propiedad; la distancia entre la afición y sus dirigentes, la pésima construcción de la plantilla y la sensación de que lo único importante para ellos era la construcción de la Nueva Romareda. En el fondo son los mismos personajes que se estrellaron con la Fundación Real Zaragoza 2032 y buscaron a Jorge Mas para que les ayudase a buscar inversionistas y cambiar su imagen. Pero «El algodón no engaña» como decía el mayordomo de la empresa de limpieza Tenn entre 1984 y 1996 en un anuncio de televisión. Es decir, si hay suciedad en algún sitio quedará enganchada al algodón cuando se pase por cualquier superficie aunque parezca limpia. Y estoy seguro que el zaragocismo no se dejará engañar de nuevo.

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