No me sorprendió la aparición pública de Fernando López la mañana del lunes. Forma parte de los habituales chispazos con los que intenta cambiar el foco de la actualidad el Real Zaragoza. Los dueños se parecen al Gobierno de Sánchez, porque todo el mundo tiene la culpa menos ellos y en todo caso se responsabiliza al cambio climático cuando ocurre alguna desgracia. Debió ser una orden urgente de la propiedad para acallar las protestas que habían comenzado a aparecer en las redes sociales y la preocupación de los medios de comunicación, incluso de los afines, por el empate del sábado en el modular. De la misma forma que el jueves anterior se procedió a la presentación de los nuevos jugadores con Txema Indias de protagonista mientras Juan Forcén, Fernando López y el recién llegado abogado del club estuvieron sentados sin proferir palabra alguna como los testigos de la exhibición de los futbolistas.
La declaración del director general intentó ofrecer una imagen de furia contenida para que los seguidores zaragocistas llegaran a la conclusión de que la fiera dormida de López hubiese saltado de sus entrañas. Y no me parece mal que se expresara contrario a la actuación arbitral sin solicitar la ayuda del VAR, sino que estas quejas se hayan producido tan tarde después de jornadas y jornadas de actuaciones, cuando menos polémicas, de los colegiados. La mayoría pensábamos que no iba a prosperar el recurso porque muy pocas veces le quitan la razón a los árbitros y siempre se espera al Comité de Apelación para tomar una decisión final.
Me da la impresión que tiene prevista la propiedad los ceses de Rubén Sellés, Txema Indias e incluso de Fernando López según la medida de la catástrofe: si no se ganan los dos próximos partidos caerá el entrenador, si la deriva continúa con los seis refuerzos del mercado de invierno será el director deportivo y si desgraciadamente se llega a un punto sin retorno antes de la finalización de la temporada, el director general. Hay que mantener la calma en las gradas y supongo que será preferible que la gente se marche harta del modular sin gritos ni silbidos, que permanecer con un enorme abucheo al palco presidencial sin presidente.
Por cierto que el señor Mas debe estar muy satisfecho ya que el Inter Miami incrementó su valor en un 22% con respecto al año pasado llegando a 1,45 billones de dólares y poniéndose en cabeza del campeonato norteamericano. Con esta cantidad tampoco hubiera estado mal que le soltara algún milloncete al Real Zaragoza para fichajes aunque, lamentablemente, me da la impresión que al presidente de ambos clubes le importa un pito, un rábano o un pimiento la ciudad española donde se está levantando un estadio en tiempo y forma. Y que siempre ha sido la prioridad tanto de los inversores, como de la antigua fundación Real Zaragoza 2032. ¿Creen sinceramente que les importa algo la afición y el club por muy histórico que sea?

