El Real Zaragoza pone la directa a Primera RFEF tras una vergonzosa derrota en Andorra (2-1) como colofón a un crimen colectivo que se ha perpetrado desde los despachos hasta el vestuario
Ya hay tren para Primera RFEF. El billete se sacó hace mucho tiempo en la ventanilla de la ignominia, pero la calculadora y sus tramposas cuentas que tenían como uno de los factores principales de la esperanza los errores de terceros y no las capacidades propias, defendían las matemáticas como bote de salvamento. Pero se acabó. Con 15 jornadas por delante, el descenso es inevitable por los números de la razón, por impericia, por desquiciamiento general y por el calendario que resta por disputarse, imposible para un equipo descuartizado física y anímicamente, negado de sí mismo que necesitaría ocho victorias cuando lleva cinco en 27 encuentros. El Real Zaragoza, en un partido donde debería haber sido más competitivo que nunca, se paseó en la primera parte por Andorra con la indolencia canalla de un equipo sin la menor intención no ya de jugar al fútbol que no posee, sino sin aportar un átomo de dignidad profesional. Encajó dos goles como podían haber sido cinco con una actitud defensiva que merece calabozo. Su disparatada segunda parte, que afrontó con diez por expulsión de Insua y un tanto de Dani Gómez que sentó fatal a un Andorra que entró en una profunda fase de dudas y nerviosismo, no le exculpa de semejante espectáculo bochornoso, de una derrota que le deja último a seis puntos del Huesca, el faro que ahora mismo ilumina lo que para el Real Zaragoza es una utopía.
Un club camino de 100 años de historia ha sido literalmente apuñalado por su bajeza deportiva y humana, reflejo de una propiedad que, con la colaboración de la siempre leal oligarquía local y el los catetos que la jalean, ha perpetrado desde la amoralidad y la ignorancia este destino criminal. Las jefaturas de prensa ya pueden empezar a sacar punta a las comparecencias de sus patrones, si es que se producen porque la cobardía distingue a la mayoría de los diferentes y múltiples responsables del desmantelamiento del Real Zaragoza. Personajes que desde la política, los fondos de inversión y las sociedades fantasma han copulado con intereses comunes como la Nueva Romareda sin contemplar la condición civil de la institución, el bien social y económico que representa. El descenso oficial del Real Zaragoza será la derrota de una ciudad y el triunfo de un buen puñado de versados en la mezquindad. La despedida del fútbol profesional debería de tener un alto precio para Jorge Azcón, Natalia Chueca y sus mariachis, que dieron de comer desde su nacimiento a un monstruo que terminará por devorarles. Se quedarán con el nuevo campo que pagan en su mayor parte los aragoneses para justificarse, pero esa infraestructura apunta a convertirse en su particular pirámide funeraria.
En Andorra, frente a un rival directo, un grupo de chicos meritorios y en cualquier caso con superiores conceptos en la materia y sobre todo con vergüenza, el Real Zaragoza se portó como la piltrafa que han ido edificando desde 2032 tipos como Jorge Mas y el tejido empresarial que personifica desde Miami, un multimillonario que ha renegado de este club incluso cuando acudía de visita con su talante de galán de telenovela; o como Juan Forcén, siempre en la pomada desde los comisionistas hasta que convenció a Alierta de que los americanos eran la mejor opción para el relevo accionarial de la Fundación. Amigo intimísimo de Azcón y, por lo tanto, favorito del inquilino del Gobierno, está incrustado en el consejo de administración y dejándose ver de vez en cuando a la cabeza de la entidad por la incomparecencia del presidente, encantado con el clima y los negocios de Florida. Esta chapuza, a la que hay que sumar al Atlético de Madrid y sus escuderos, entre ellos Mariano Aguilar y Fernando López, no podría acabar de otra forma. ¿Qué aún quedan partidos? La ingenuidad y no la competición es la que carece de límites.
Se han burlado de la afición y lo intentarán hasta el mismo día del funeral. Todos, sin excepción. Desde los despachos vacíos de personalidades con carisma y arraigo hasta el vestuario, que por muchas calamidades que haya sufrido y por escasas que sean sus cualidades, no puede excluirse de este desastre. Txema Indias tendría que ser destituido antes del amanecer por haber confeccionado en dos intentos la peor plantilla de Segunda, y también Rubén Sellés no porque un cambio en el banquillo haría reaccionar al equipo, sino porque al final al técnico valenciano se le ha ido todo de las manos. Su salida y la del director deportivo deberían ser inmediatas porque han dejado de gobernar lo ingobernable. Ahora bien, quién se quedará al frente de esta calamidad; quién puede intentar gestionar el equipo y la Ciudad Deportiva hasta que se confirme el descenso. Porque la pregunta ha dejado de ser cuándo se bajará a Primera RFEF, que ya tiene fecha, sino cuándo se volverá a Segunda y qué capital humano y financiero se dedicará.
No hubo pudor en Andorra porque no hay virtud en este Real Zaragoza raptado y amordazado. Sellés a la deriva y ya sin ascendencia sobre sus jugadores mientras Dani Gómez, Soberón, Akouokou, Valery, Aguirregabiria Rober o Insua campaban por el césped como si recogieran margaritas, con una indolencia más que sospechosa. Ese nervio aragonés de Francho, las paradas de Andrada, la energía de Larios y el despiste voluntarioso de El Yamiq se mezclaban con futbolistas a quien esto les importa un comino. Para el minuto 23, Cerdá se había reído en dos ocasiones de un sistema defensivo patético. Pudo ser peor. Y lo fue. Cuando entró Agada al campo, un morlaco fuera de peso con cuerpo de estibador, se supo a ciencia cierta que el Real Zaragoza es un circo decrépito donde tiene cabida con todos los honores la mujer barbuda en el palco del Ibercaja Estadio, en la dirección general, en el cuerpo médico, en la presidencia, en la dirección deportiva, en el consejo y en el banquillo. Forcén lo ha conseguido. Enhorabuena senador, el Real Zaragoza del ladrillo te saluda.
Andorra FC 2: Owono; Alonso, Molina, Alende; Petxarromán, Cabazón (Olabarrieta 62′), Villahermosa (Le Normand 90′), Imanol; Kim, Cerdà (Domenech 72′), Lautaro de León (Jastin 72′)
Real Zaragoza 1: Andrada; Aguirregabiria, El Yamiq, Insua, Larios; Paul (Terrer 75′), Valery (Gomes 62′); Rober (Moyano 75′), Francho,Soberón (Cuenca 62′); y Dani Gómez (Agada 75′)
Árbitro: Eder Mallo Fernández: Amonestó a Lautaro de León, Aguirregabiria, Cerdà
Goles: 1-0, Cerdà; 2-0, Cerdà; 2-1, Dani Gómez


Esta es una perfecta descripción de la situación. Es nauseabundo ver el declive de este Club en manos de estos facinerosos. Y también es patético ver a una afición totalmente anestesiada junto a una sociedad zaragozana, futbolera o no, ver como se deja manipular por personajes como Forcén. Muy duro, mucho.