Lo crudo del Real Zaragoza

Agosto se ha convertido en un espacio ficticio desde que los mercados permanecen abiertos hasta final de mes. El Real Zaragoza no sólo no es ajeno a ese estado de eventualidad, sino que, víctima de su estrecha capacidad de maniobra económica, se ha convertido en uno principales representantes de la incertidumbre. Ahora mismo, por mucho que se quiera teorizar sobre su futuro en la competición, es un equipo crudo. En Las Palmas presentó una alineación con la base de la temporada pasada y un único fichaje en ella, Manu Molina, y Juan Carlos Carcedo, en ese contexto y sin Azón, su único delantero creíble, ordenó a sus futbolistas para resistir. A 15 días para el banderazo de inicio del torneo, Torrecilla y Sanllehí trabajan para descongestionar el pasillo de las nóminas altas y prescindibles según su criterio, movimiento imprescindible para dotar a la plantilla de un perfil competitivo a largo plazo. Condicionados por ese cúmulo de obstáculos y una política de sinergias de patas muy cortas, los ejecutivos tienen en sus manos forjar un equipo con aspiraciones o, una vez más, de paso más o menos estoico por una categoría en la que cumple su décimo aniversario.

Una gran portero; una defensa por lo general enérgica y de pocas concesiones; un centro del campo donde Grau calma los vientos y Manu Molina aspira al timón; una zona de tres cuartos pinturera con Vada, las pinceladas melancólicas de Eugeni y los eclipses de Bermejo, y un ataque huérfano de contundencia y sobrado de garra juvenil donde Iván Azón avanza hacia la titularidad incluso en su ausencia. No es suficiente para confiar en un Real Zaragoza que levante pasiones. Una sola pieza que desaparezca de este puzle por sanción o lesión –ya se está comprobando con Azón– puede provocar un desequilibrio colectivo considerable. Siguen vigentes las necesidades con las que se acabó la temporada anterior: falta un delantero de buena relación con el gol, un extremo con desborde vertical y un cuarto central que bien podría ser tercero por delante de Lluis López. La caza de un gran depredador se antoja una misión utópica mientras surgen nombre de viejos artilleros en el ocaso de sus gatillos o de atacantes de clase media que una vez tuvieron un buen año. También habría que buscar un relevo para cuando no esté Chavarría, pero según está la caja registradora, ni se contempla.

El punto sumado en el Gran Canaria estuvo bien. No es, sin embargo, motivo ni para entusiasmarse ni para lanzarse por el hueco del ascensor. El Real Zaragoza se defendió con el espíritu de JIM y, cómo no, apadrinado por Cristian Álvarez. Y así empató, como en los tiempos no tan pretéritos contra un rival fino en los pies de Viera y Moleiro pero tierno pese a todo en ataque y con un Sidnei mastodóntico en el eje defensivo. El sábado viene el recién descendido Levante de nuevo sin Azón disponible y en la siguiente jornada, el viernes 26, se viaja a Cartagena. Posiblemente sin nada nuevo en el horizonte del vestuario, Carcedo deberá seguir componiendo una melodía incompleta para sacar el mayor rédito posible a los futbolistas de que dispone mientras Torrecilla y Sanllehí le despejan las incógnitas. En septiembre ya no habrá vuelta atrás: o se ficha sin medias tintas o el Real Zaragoza puede pasarlo crudo.

One comment on “Lo crudo del Real Zaragoza

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    «viejos artilleros en el ocaso de sus gatillos o de atacantes de clase media que una vez tuvieron un buen año» que gran explicación a los delanteros fichados por Torrecilla… Cada vez que surge un nombre como posible delantero me desmoraliza más que el anterior. Sinceramente, prefiero a Narváez como reserva de Azón aunque no renueve, cobre un pastón y la temporada que viene se vaya gratis que todos los posibles fichajes que oigo y leo

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