Que Sellés señale a ‘sus’ jugadores antes de irse

La actitud holgazana de futbolistas como Akouokou, Dani Gómez o Valery autoriza al técnico, en un gesto de rectitud hacia el Real Zaragoza y el zaragocismo, a saltarse el código que blinda el vestuario

En León, Rubén Sellés señaló a la afición por su tibieza en el recibimiento, en concreto a los desplazados al partido contra la Cultural. Luego lo disfrazó de llamamiento a la unión. A sus jugadores, sin embargo, los ha llevado siempre en palmitas, poniéndose él como chaleco antibalas en todas las situaciones, un pose común a su gremio y a un universo de egos sobrealimentados y sobreprotegidos. En Andorra, se golpeó en el pecho en al menos tres ocasiones para situarse como responsable exclusivo del rendimiento de un equipo gandul. En esta situación que lleva inevitablemente al descenso a Primera RFEF y posiblemente a su destitución, en este marco de naufragio de todos los valores, nadie duda de que el técnico ha cometido errores, de la misma forma que sabe que se ha entregado en cuerpo y alma. Si hay alguien que no estará bajo sospecha bajo los escombros en la despedida de Segunda, será este entrenador tan inexperto como trabajador, tan zahorí solitario en la búsqueda de remedios en el bosque talado por Txema Indias como embajador de una propiedad pirómana.

Tanto si es despedido como si no, se lo debe al Real Zaragoza, al zaragocismo y a él mismo. A la falta de talento, calidad física y competitiva que heredó del director deportivo que se han acentuado con su colaboración al manifestarse satisfecho con el mercado de invierno, en los últimos partidos, gran parte de la plantilla le ha ido dando la espalda progresivamente. Lo que significa faltar al respeto a la hinchada, abonado, socio, peñista o simpatizante. A la historia de la institución. Y Sellés, con la rectitud que le caracteriza, no debería insistir en abrigar a muchos de estos personajes, que se han ganado a pulso que sus nombres se hagan públicos y, por supuesto, que sean apartados del equipo por lo que resta de temporada, que no en entren en una sola citación. Quizás tema que esa bomba puede explotarle en su currículum, que en el futuro los clubes que puedan contratarle lo incluyan en el catálogo de profesionales díscolos. Pero sería todo lo contrario. Reforzaría su personalidad y su carácter. Ya es hora de que algunos códigos de dudosa ética por mucho arraigo que tengan en lo más rancio del fútbol (lo que sucede en las Vegas se queda en Las Vegas) salten por los aires.

La actitud holgazana de futbolistas como Akouokou, Dani Gómez o Valery este pasado domingo en un encuentro vital son inadmisibles y autorizan al técnico valenciano a denunciarles por incomparecencia laboral. Los tres fueron contratados como piezas clave y se les paga como a estrellas del rock. En Andorra hicieron el zángano sin pudor alguno. No es fácil detectar cuándo un futbolista administra a conciencia su esfuerzo, pero esta vez no hubo que utilizar radar alguno: sólo les faltó salir al campo con una sombrilla, crema solar y un Martini. También habría que analizar con lupa la expulsión de Insua y la inapetencia en los duelos de Aguirregabiria Rober y Soberón, aunque en estos casos la fiscalía no tienen tantas evidencias como para dictar una acusación. Hay un antes y un después de la derrota en el Principado de la que nadie sale indemne. No porque el equipo haya perdido por completo el tren de la salvación, sino porque debe recuperar cuanto antes la honorabilidad que han agredido jugadores que haya donde vayan en el porvenir, lo hagan con un capirote como distinción de que con el Real Zaragoza, tontería ni una.

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