Aquí todo el mundo empieza a perder los papeles, hasta Rubén Sellés, que había establecido como normas inquebrantables en sus discursos la serenidad, el respeto y las reflexiones más o menos coherentes después de los partidos. En su comparecencia en el Reino de León dio la primera señal de un entrenador que no sólo no da con la fórmula para ganar, sino que empieza a excusar y elogiar a su equipo tras un partido infame. Subrayó la competitividad del Real Zaragoza, su dominio y su capacidad para vencer a cualquiera aun siendo penúltimo, cosa que sólo ha hecho una vez en las últimas diez jornadas, en Santander. Nada nuevo en el horizonte de los entrenadores que frente a la realidad de una crisis sin salida aparente se aferran al espejismo y a las justificaciones. Se quejó de que el TAD no atendiera la cautelar por El Yamiq y que el árbitro se viera influenciado por la atmósfera cargada de reproches hacia el colectivo de la hinchada local. Pero fue más lejos, a un terreno muy peligroso. «No esperaba la tibieza con la que nos ha recibido la afición que se ha desplazado», dijo. «La gente tiene que estar con nosotros en todos los contextos». El entrenador añadió que espera que «al igual que nosotros estamos dando un paso hacia adelante, lo espero de la afición». El capitán del barco, hoy sin brújula, censurando a los pasajeros emocionales que están remando para salvar del hundimiento a unos constructores y tripulantes ineptos y desagradecidos. Esto va encallar.
Sellés pierde el norte y recrimina la «tibieza» de la afición en León


El entrenador hace tiempo que perdió el norte si es que alguna vez tuvo norte salen a no ganar no tiramos a puerta en todo el partido verde que te quiero verde