Triple salto vital

El Real Zaragoza combativo de Sellés, que necesita aliarse lo antes posible con el fútbol constructivo, busca su tercera victoria consecutiva frente al Leganés para situarse a tres o cuatro puntos de la salvación 

Ganó al Huesca con un chupinazo de Aguirregabiria y al Éibar en Ipurua en un ejercicio homérico y colectivo de resistencia que firmaron las manos de Andrada y el trasero de Bakis. Seis puntos de seis de un colista a la desesperada que hizo de su agonía y su obligación razones para no rendirse. Según Rubén Sellés, la comprensión del grupo de que la mejora pasa por la competitividad ha dado sus frutos en dos partidos concretos en los que el Real Zaragoza, un escuadrón suicida que no un ejército uniformado aún, ha logrado divisar la tierra de la salvación cuando se hundía a kilómetros de la costa. Lo importante eran los resultados y esa conexión tribal para cargar el tanque de la esperanza de algo de combustible, pero el conjunto aragonés necesitará en algún momento dotar a su trabajo cooperativo de un fútbol de mayor construcción. Posiblemente se lo exija el Leganés este domingo (14.00) en el intento de un triple salto vital que, en caso de triunfo, le situaría a tres puntos de los puestos de permanencia cuando la jornada del sábado le ha vuelto a alejar a seis. Siempre y cuando Real Sociedad B y Eibar se lo permitan esta tarde. Si el Sanse puntúa ante el Mirandés y los armeros ganan en Santander, serían cuatro. No es sencilla esa tacada, aunque no imposible. Vienen los blanquillos con el viento a favor, el rival, con idénticos problemas ofensivos, se presenta descolgado de los puestos altos que pretendía y la atmósfera del Ibercaja Estadio jugará a favor de la épica. A la hora de comer, la victoria es un manjar en un encuentro que también podría traer en la bandeja platos envenenados en caso de perder.

La moral del Real Zaragoza está por las nubes en su empresa de dejar ser el último, una posición que no ocupa por casualidad y que le ha marcado el camino definitivo esta temporada, el nada honroso objetivo de la permanencia pese a que los publicistas del club, a sueldo o simpatizantes, quieran relacionar con la conquista de la Antártida. Sí hay similitudes en el grado de complejidad; en nada como relato para soslayar la inconsciencia de propietarios, consejeros y director deportivo, una atroz alianza que ha derivado en afrontar cada fin de semana al límite. Sellés mantiene la calma. Entiende el técnico valenciano que la evolución de sus ideas activará lo mejor de una plantilla en nada exuberante de prestaciones, que será la paciencia y el tiempo los que conduzcan al Real Zaragoza a un zona de paz. Su serenidad y convencimiento golearían en una convección sobre la coherencia, pero este deporte se rige por la urgencia y por la importancia del individuo como elemento fundamental dentro de la cadena de producción. El entrenador ha apostado por la veteranía, una formación de tres centrocampistas como eje del equilibrio defensivo y de la presión ofensiva y dos delanteros de pico y pala. Le ha ido bien en un par de partidos con final feliz y desarrollos inquietantes. Es verdad que ha adquirido, sin exagerar, algo de identidad y perseverancia.

Contra el Leganés poco o casi nada va a cambiar en la alineación. La entrada de Radovanovic por Saidu, expulsado en Éibar, se anuncia como única novedad. Andrada seguirá en la portería, Aguirregabiria, Insua, finalmente recuperado de sus molestias, y Pomares se encargarán de la retaguardia, con Keidi Bare, Guti, Francho, el futbolista universal, y Valery en la medular y Soberón y Kodro en ataque. ¿Bazdar y Dani Gómez? Ni convocados en lo que parece una clara respuesta al futuro de ambos, por la puerta de salida del mercado de invierno. Durante la semana habían estado entre algodones por dolencias; fuera de la enfermería, Sellés ha confirmado que no son de su gusto como había quedado patente desde que tomó las riendas del equipo. Para esta cita, además de la vuelta de Radovanovic, se producen la de Akouokou y Tachi, si bien se sentarán en el banquillo después de sus largos periodos de ausencia por expulsión del marfileño y lesiones de los dos centrocampistas. El Leganés no trae buena cara y Paco León comparte palidez, pero no tanto como para fiarse de la mala salud general de un equipo que ha puntuado en siete de sus ocho salidas –sólo ha perdido con el Sanse en Anoeta– y que es el segundo que menos encaja a domicilio, cinco tantos. El Real Zaragoza sube al trampolín de nuevo para saltar emocionalmente hacia arriba o recaer en la pileta de pirañas donde le han empujado.

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