El Real Zaragoza torpedea en la primera parte a un Leganés que se encontró con un regaló de Larios suturado por Cuenca y Moyano en otro partido de gran madurez de un equipo que mira con la cabeza alta a la salvación (1-1)
La primera parte pudo acabar con una goleada cómoda y definitiva del Real Zaragoza, pero en unas ocasiones por falta de puntería y precipitación y en la mayoría por intervenciones majestuosas de Juan Soriano se salvó el Leganés de irse al descanso para volver de él y entregar las llaves del castillo y del encuentro. Puede que no fuera un equipo tan lastimoso, pero desde que juegan con David Navarro están casi todos los futbolistas en su mejor versión sino en una órbita que ni los propios protagonistas imaginaban. Da igual que haya cuatro bajas de titulares que los que entran hacen donaciones más que generosas de sangre y compromiso. El entrenador ha convertido una piltrafa en un bloque denso muy complicado de superar y que cuando tiene la pelota maniobra con ella con nervio de acero y atrevimiento. Posicionalmente roza la excelencia, lo que se traslada a una camaradería en la presión y en la recuperación inasumibles para el adversario. En este cambio feroz, Rober González volvió a ser en Butarque la llave maestra de una mejoría tan salvaje. El mediapunta lo engrasa todo, una maquinaria que probablemente chirriaría como siempre sin él. Es el cartero que lleva buena noticias en ataque y que con sus conducciones contagia a sus compañeros de confianza y vuelo. En el minuto 92 tuvo la ocasión de rubricar el triunfo en un error en la salida de los locales, pero Ignasi Miquel le levantó una pantalla con su cuerpo. De haber marcado, la numerosa afición presente en Butarque lo hubiese traído en hombros hasta Zaragoza.
El empate contiene su riqueza porque el Real Zaragoza tuvo en la segunda mitad algunos momentos de flaqueza que Andrada resolvió con dos paradas espectaculares a Álex Millán, resultado que el arquero argentino puso en serio peligro con una mano blanda y un flema excesiva con el pie. Este portero no deja indiferente a nadie en su papel de divo caprichoso y algún día le saldrá un gallo en esos conciertos que se monta por su cuenta. Fueron dos intervenciones, las únicas, incomparable con el bombardeo que el equipo aragonés desató sobre el área de Juan Soriano. El costado de Franquesa fue atacado con cólera por Sebastián y Cuenca, dos que volvían al once por las ausencias de Aguirregabiria y Francho. Juan Cruz, moroso en los esfuerzos, también andaba literalmente por ese carril. Estaba estudiado y el castigo a ese territorio puso al Leganés contra las cuerdas. Sebastián subiendo a su antojo y Cuenca entregado a la pelea y la virguería. Soriano fue Superman desviando meteoritos de Rober, Cuenca, Dani, quien llegó a un centro de Sebastián con la pierna equivocada y la red entregada a sus deseos. 22 balazos en total, 10 saques de esquina. Aquello, por momentos, parecía Saigón en los setenta hasta que Larios cometió un error al realizar un pase hacia atrás a lo Laudrup, mirando a la grada y dejando a Óscar Plano solo frente a un Andrada que no pudo evitar el 1-0. Larios acabó redimido con un fantástico marcaje sobre Duk, un culturista al que desinfló por sí mismo y mas tarde con la ayuda táctica de Tasende.
El punto, que deja a cuatro de la salvación al Real Zaragoza, con Cádiz y Leganés en el horizonte más cercano, sabe a poco en las cuentas materiales pese a que mejore el coeficiente particular con los pepineros de cara a un hipotético futuro de igualada al término del torneo. La actuación sin embargo reprodujo a un equipo de una enorme madurez, seguro de sí mismo como en los últimos cinco partidos y que ha cedido amablemente la inquietud a los que están a su alrededor persiguiendo la permanencia. El Leganés fue un flan cuando cuenta con uno de los sistemas de seguridad más competentes de la competición. El gesto de Cuenca para elaborar el 1-1 escenificó el crecimiento del Real Zaragoza, que bebe de la fuente mágica de Rober para que el resto gane en osadía y calidad. El canterano le hizo una vaselina con la espuela a Marvel que en Maracaná hubiese provocado un terremoto de pasiones, y tuvo la templanza suficiente para ver cómo Sebas Moyano se personaba en el segundo palo para entregarle el 1-1. Antes le había puesto otro dulce, pero el extremo no supo cómo quitarle el envoltorio al caramelo. Sebastián, Radovanovic, Cuenca y Moyano cubrieron las bajas de Aguirregabiria, Insua, Francho y Pinilla y el mundo no se vino abajo. Al contrario. Con David Navarro el sol nunca se pone, como si el técnico frotara una lámpara de la que salen genios de pico y pala que ahora desprenden púrpura.
La mutación se concentra en el trabajo del entrenador, quien ha sabido convencer a sus futbolistas de los que otros no pudieron o supieron. La diferencia, su olfato y su manera de intervenir en los partidos cuando reclaman otro registro. Cissé había devuelto al Leganés a su formato más reconocible para que Duk ejerciera de cohete por un espacio demasiado abierto. Doble lateral con Tasende y asunto resuelto. Bare sacaba bandera blanca, pues Mawuli al campo. Sebastián acusaba el esfuerzo, Gomes a jugar. Dani Gómez, consumido de correr sin participar en lo tangible, que Kodro dé lo que pueda en diez minutos. Cumic entró por Cuenca. Aquí no hubo beneficio a simple vista. Los locales se quedaron sin la energía que le había aportado los cambios y el Real Zaragoza recuperó el sitio que nunca había perdido del todo por la estabilidad transmitida por El Yamiq y Rado. Apagándose las luces de todos, la bombilla Rober aún se encendió para que los tres puntos fueran para el que los había trabajado. No pudo ser y el domingo toca el Mirandés para un Real Zaragoza que mira con la cabeza alta hacia la salvación. Sereno, consciente de la dificultad y, sobre todo, creído de sí mismo en esa zona de la tabla donde se condensan las dudas.
Leganés 1: Juan Soriano; Leiva, Ignasi Miquel, Marvel, Franquesa; Guirao (Cissé, minuto 46), Diawara, Oscar Plano (Dani Rodríguez, minuto 77); Duk, Alex Millán (Diego, minuto 68) y Juan Cruz (Luis Asué, minuto 81).
Real Zaragoza 1: Andrada; Juan Sebastián (Ale Gomes, minuto 78), El Yamiq, Radovanovic; Larios; Keidi Bare (Mawuli, minuto 68), Saidu; Cuenca (Tasende, minuto 68), Rober González, Sebas Moyano (Cumic, minuto 68); y Dani Gómez (Kodro, minuto 84).
Árbitro: Fuentes Molina, del colegio valenciano. Mostró cartulina amarilla a Guirao e Ignasi Miquel, por el Leganés.
Goles: 1-0, minuto 19: Oscar Plano. 1-1, minuto 34: Sebas Moyano.
Incidencias: partido correspondiente a la jornada 33, disputado en el Estadio de Butarque con la presencia de 8.637 espectadores con presencia de dos centenares de aficionados zaragocistas.

