Francho se crucifica con los clavos de Judas

El capitán, portavoz de una directiva silenciada por cobarde, se deja el corazón para reconocer lo crítico de la situación y su responsabilidad y pedir la ayuda del zaragocismo para salvar a un club «que aún no está muerto»

La rueda de prensa de Francho Serrano de esta mañana reconociendo su vergüenza personal por la actual situación y exponiendo una petición desesperada y descarnada de unión global del zaragocismo para evitar el descenso a Primera RFEF, ha generado dos sensaciones: la solicitud sincera, emotiva y dolorosa de un chico que intenta a duras penas que el club de su vida cumpla con el peor episodio de la historia de la institución y que la cúpula directiva sigue desligada de cualquier sentimiento ni responsabilidad similares a las del jugador. El capitán se ha crucificado en solitario con los clavos de esa caterva de traidores que no dan la cara, de gestores cobardes y turbios. El futbolista se desnudó por completo, mostrando cada una de las cicatrices por las que se desangra, invitando a luchar por la vida «con la mejor versión de todos porque aún no estamos muertos». Su estimable ejercicio para convencer de que la capitulación no es una opción, ha tenido una fuerte carga emocional, pero en el fondo ha sido una llamada de socorro sin cobertura en el móvil, un mensaje ciertamente conmovedor pero trufado de inevitable tópicos para movilizar a la afición bajo la promesa de que «el Real Zaragoza nunca se rinde. Esto es muy sencillo. Tenemos dos opciones, una rendirnos, tirar todo a toma por saco y decir hasta aquí hemos llegado o ir en la misma dirección y demostrar de verdad de qué es capaz el Real Zaragoza». ¿Pero de qué sirve el cañoncito de Francho si los generales huyen como ratas y no hay ninguna garantía que sus compañeros de vestuario, salvo el resto de los canteranos, quieran coger el fusil?

«Borrón y cuenta nueva. Aún quedan muchos puntos», dice Francho, que promete que al acabar la competición él será el el primero «en pedir explicaciones al club como capitán que soy. Es muy triste dejar morir así al Real Zaragoza y esto no es cosa de ahora, sino de años atrás. Así, desde luego, no se puede seguir». El centrocampista admite «lo intolerable de Andorra, de cómo se arrastró la camiseta», y asegura que insistir en ello no conduce a ninguna parte. «Sólo me sale enfocarlo en el partido siguiente, el del Burgos, si no nos iremos todos a la mierda. No pido nada, y sé que los zaragocistas están cansados de palabras vacías. La gente, cuya felicidad depende de nosotros, quiere que hablemos de una vez en el campo». La angustia ha envuelto cada una de sus palabras, una maratón de súplicas que han salido de su boca con franqueza aunque sin el certificado de la directiva y de una plantilla donde se han detectado varias deserciones. Se le ha visto agotado en su papel de eterno portavoz, de portador de una bandera ultrajada por un ejército ajeno a la profesionalidad y al sentimiento de pertenencia aunque lo haya defendido. «Nosotros tenemos sentimientos distintos. No todo el mundo sabe llevarlo igual», ha subrayado para descubrir que se ha reunido con los dirigentes para tratar sobre la gravedad del contexto «tomando un café o de forma telemática, pero estoy cansado de ellas».

En el devastado Monte de los Olivos que es el Real Zaragoza, Francho ha invitado a una última oración. No hay ningún dios que le escuche, quizás la afición. ¿Por qué creer? «Es un cúmulo de todo. Hay momentos que superan a un equipo y tienes poco tiempo de reacción. Llegan golpe tras golpe… No sé las causas exactas y reales para encontrarnos en este histórico por triste momento del club. Ahora mismo me parece un error buscar explicaciones y culpables. Si descendemos, no me lo perdonaría jamás. Por favor, necesitamos la mejor versión de todos para sacar esto. El Real Zaragoza no es nada sin su gente. Es inútil ir más allá del Burgos. Intentaremos que la gente se sienta orgullosa de nosotros contra el Burgos». Judas, mientras tanto, observa desde el prostíbulo de las mentiras la tortura de Francho por la salvación y el perdón de unos pecados universales para los que no habrá clemencia en Primera RFEF. Y a Francho, aun con su verdad por delante, no le hace ningún favor ejercer de delegado del diablo.

One comment on “Francho se crucifica con los clavos de Judas

  • El Maño de Vilassar , Direct link to comment

    ¡Qué vergüenza! Tiene que salir el chaval a dar la cara. Y la propiedad y sus máximos Ejecutivos junto con los político/as cómplices, escondidos como ratas, que es lo que son.

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