La parálisis es una respuesta digna que surge porque tiene una lógica de supervivencia ante situaciones de riesgo o peligro. En cambio, la inacción es la ausencia de actitud por la que la conducta ni siquiera se molesta en responder. El pánico provoca parálisis, pero el tedio produce bostezos. Ante escenarios terroríficos las personas (y los animales) o bien se quedan petrificados o bien huyen presos del pavor. Son dos formas de responder que hemos heredado de nuestro comportamiento más instintivo. Pero la apatía se aprende y adquiere por experiencia. En algunas ocasiones forma parte de la iniciativa. La huelga de brazos caídos es una respuesta muy activa y consciente. La Mafalda del gran Quino se rebelaba contra sus padres, negándose a respirar, como una forma de protesta contra las injusticias. Por el contrario, la desgana es la carencia de respuesta más pasiva. Las personas no disfrutan de nada. Ni siquiera de lo que les gusta. Se aburren de sí mismos más que de lo que les rodea.
Los jugadores del Real Zaragoza se comportaron como unas plantas mustias de plástico futbolístico artificial. Había más vida en las briznas del césped que en las insípidas pisadas de los rosados blanquillos. Una camiseta que tiene todo el sentido reivindicativo y solidario para un momento concreto, pero que no se identifica con nuestra historia. Si los titulares salieron al campo dispuestos a no correr, de forma activa, la única explicación es que ya habían despedido en el vestuario al entrenador. Pero si la inacción fue tan naturalmente pasiva como sus ganas, es que ya nada importa. Fin de la partida. Quizás estuvieran pensando en traerse de vuelta algún producto local exento de impuestos. Descubrieron que la vergüenza no tributaba en el Principado y la exhibieron sin pudor. Tampoco hicieron méritos para que los fichara Ibai Llanos de figurantes en alguna de sus veladas, aunque se lo pensará si es para ir de velatorios. Al menos, el digno “streamer” se ha resistido a establecer su residencia fiscal en Andorra porque siempre ha defendido que los impuestos se pagan en beneficio de todos. Un ejemplo para muchas estrellas que son españolas, y mucho españolas, salvo para cumplir con la Hacienda de todos.
La alineación de Sellés fue sospechosa, pero su incapacidad para los cambios resulta de una culpabilidad estruendosa. Unas migajas de El Yamiq y Andrada jugaron, a ratos, con nueve acompañantes vestidos de jugadores. En la banda, acabamos de entender por qué nuestro entrenador sigue de luto desde que llegó a nuestra ciudad. En este partido perdió el tiempo. Dirigió el encuentro con su reloj negro en la muñeca izquierda y cuando aparece en la rueda de prensa, su mano aparece desnuda con una solitaria pulsera. O lo revendió en el túnel de vestuarios o entendió mal el tradicional trapicheo y en lugar de traer de vuelta material lo dejó en el país vecino.
La inacción de los descoloridos blanquiazules se notaba aún más en sus rostros que en sus piernas. Caras largas y piernas cortas. Brazos caídos y marcajes desasistidos. Músculos fláccidos y miradas vacías. Vimos toda una enciclopedia de la desidia en quienes nunca se iban a rendir. Si estos sujetos quieren saber lo que es intensidad en el alambre, que les pongan el vídeo del Huesca-Mirandés y verán cómo la actitud, los gestos, la concentración y la tensión del conjunto burgalés contrasta con la de los burgueses maños que fueron de pícnic a la estación de esquí andorrana. En todo caso, lo ocurrido es la consecuencia de un deterioro. La deconstrucción de un equipo y unas señas de identidad que hemos conocido de niños. Porque hemos disfrutado y sufrido con el escudo del León. Hemos descendido y vuelto a ascender. Hemos ganado y perdido con sonrisas y lágrimas. Pero siempre con rabia, con dolor y con placer. Nunca de forma indolente. Porque el sentimiento te da la vida, con independencia de su contenido. En cambio, ver a tu equipo sin sentido te hace ser consciente del camino que nos han llevado hasta aquí. Sí, el que nos ha impuesto unos propietarios que sólo son anónimos para sacar rentabilidad a su negocio, sin importarles nada más. Amigos del dinero y amigos del poder para llevarse el dinero. Forcén, Azcón y Chueca son el triángulo de las Bermudas futbolísticas en el que desaparece el orgullo del León. Estos políticos tan populares están patrocinados por fondos buitres de la carroña que no les importa reducir la dignidad del equipo de una ciudad a un cadáver del fútbol del que utilizan los huesos como trofeos de su caza inversora. Desde un Inter de Miami rosa, que ofende nuestros colores, hasta un Atlético de Madrid franquicia recién vendido a otro postor. Entre todos lo mataron, pero nos queda la afición.
En un guiño del destino, el apasionante Boletín Oficial del Registro Mercantil, que se integra en el BOE, quiso rememorar en el 45 aniversario del golpe de Estado de Tejero que en nuestro Club siguen los golpistas que han atentado contra la historia del Real Zaragoza y que han secuestrado la soberanía popular del fútbol. La publicación de la ampliación de capital de la sociedad Nueva Romareda S.L. es un recordatorio lúgubre de las manos que nos mecen la cuna zaragocista. Esa edición de ayer sonó como los disparos de los golpistas en el Congreso. En el autobús del asalto viajaban la presidenta del Consejo, Natalia Chueca, el gobierno de Azcón, Juan Forcén, la concejala de Vox, Eva Torres, y la CEO del grupo Prisa, Pilar Gil. Otros responsables de la trama civil del golpe apoyan la asonada, como Mariano Aguilar, Fernando López y el resto de palmeros.
Estos años de frustración, ilusiones renacidas y enterradas, en trece paladas de decepción, que ya son más que las uvas que tomamos en el fin de año, se resumen en la campaña que promociona La Liga en televisión. Con ese punto de nostalgia que se mueve entre lo navideño y lo futbolístico, suscita una emoción que bien podría representarnos a tantos zaragocistas. El padre y el hijo, el hijo y el padre, se apoyan de camino al estadio mientras comparten un sentimiento que les identifica por encima del tiempo. El spot, ideado por la agencia “el ruso de Rocky”, tiene un olvido imperdonable ya que no existen las mujeres. ¿No hay madre, niña ni compañera? ¿No es posible que una chica o una mujer vayan al estadio como acuden los protagonistas masculinos? Esperemos una nueva entrega más igualitaria en unos campos y un deporte que, afortunadamente, ha dejado de ser propiedad de los hombres. Al final, la frase del anuncio nos dice lo que es la vida para esos aficionados que comparten una familia personal y futbolística repleta de vivencias en común. El transistor de nuestra niñez se ha transformado en móvil. El autobús en un tranvía que desapareció hace ahora cincuenta años y que, afortunadamente, ha vuelto a resurgir. Nuestro estadio ha visto desde un mundial hasta su demolición. Nos han puesto unos andamios para sufrir desguarecidos y vemos unas grúas en el templo que no sabemos si servirán para construir un negocio o un mausoleo. Eso ha sido y está siendo nuestra vida. La que aprendí contigo y junto a tantos contigo: padres, madres, hijos e hijas, amigos, aficionados que nos saludamos sólo en el campo y gente anónima, pero cercana, con la que nos identificamos en un escudo que está por encima de ideas o creencias. Contigo es el equipo de mi ciudad y de mi vida. Una vida que nos quieren quitar pero que no nos dejaremos arrebatar. Porque, para los zaragocistas, la vida es eso que nos ocurre desde que vimos a nuestro equipo en Primera, hasta que lo volvamos a ver.

