Y al tercer día del descenso a Primera RFEF, Jorge Mas resucitó desde la soleada Miami para pronunciarse, en un entrevista en la que se contesta a sí mismo en la web oficial del club, sobre la profunda decepción que le ha supuesto como presidente del club este vergonzante episodio en la historia del entidad. Por supuesto entona un mea culpa bajo en calorías y promete un futuro de mayores compromisos de su propia mano y de la de Juan Forcén para que el Real Zaragoza supere cuanto antes una situación de la que se siente responsable. Eso dice. El texto es una extensión más trabajada del bochornoso comunicado que se emitió minutos después del partido en Las Palmas, donde se certificó la catástrofe. No se ha preocupado lo más mínimo del equipo en ningún momento y hoy asoma por la ventana del descaro para lo que no deja de ser un ejercicio protocolario sin sentimiento alguno, frío, calculado y carente de la más mínima credibilidad. El mismo que cuando pisó por primera vez la capital aragonesa como representante del fondo de inversión para acelerar y firmar los trámites de la compra de una SAD en ruinas, paso imprescindible para conseguir el primer puesto en la parrilla de su único y gran objetivo inmobiliario, la nueva Romareda que le puso en bandeja Jorge Azcón. A estas alturas es imposible que este filibustero profesional convenza al más inocente.
Cada día que transcurre en este plomizo y decadente camino hacia ninguna parte, es decir hacia el tercer escalón del fútbol y pendientes de cerrar la temporada contra el Málaga, se van forzando noticias y editoriales por parte de una prensa que ha reducido a cenizas su dignidad por un plato de exclusivas baratas que ni importan a nadie y que en la mayoría de los casos atentan contra la verdad. El Real Zaragoza de Jorge Mas y de Juan Forcén, el que va a jugar la próxima temporada a millones de kilómetros de la élite, está circulando en dirección contraria a la que comenta su presidente. El organigrama de la Ciudad Deportiva es, de arriba abajo, el paraíso del amateurismo, de operaciones que insultan y faltan al respeto ya no sólo a esta afición, sino a la que realmente colaboró con mano y exigencia de hierro a que este club fuera uno de los más grandes, no esta piltrafa que se aferra a la historia y a esloganes insufribles y añiñados que abogan por un regreso a Segunda con los mismos fracasados argumentos que se utilizaron para hacerlo a Primera. No es cuestión de que Zaragoza no se rinda, es que Napoleón está sentado en las butacas principales de la ciudad y de la comunidad con un ejército invencible, su espada accionarial y el apoyo estratégico de la oligarquía afrancesada para beneficiarse de la ocupación.
El pueblo, la hinchada, le importan un comino. Jorge Mas es un hombre de números, un multimillonario, un devoto de lo que dicta el libro de cuentas de las sociedades de las que forma parte, de la Cuba de Fulgencio Batista y de la América de Donald Trump. El Real Zaragoza, y lo ha demostrado con creces en estos cuatro años, es un gota de agua evaporada en ese océano de intereses. La inversión que ha realizado junto a sus socios no se aproxima un palmo a las cifras publicadas y esa tendencia de gasto no va a variar un ápice en el futuro tan halagüeño que promete junto a Forcén y sus cuates. Es más, el descenso va llevar al club a un escenario durísimo económica y deportivamente al que ningún empresario local con dos dedos de frente en sus fortunas va a unirse, sobre todo en el papel que pretende darles de apego con la tierra y no con el estadio por el que todos suspiran. Los impagos en el Ibercaja Estadio y en la sociedad Nueva Romareda amenazan con multiplicarse por la bajada de ingresos, cuestión que seguramente los gobiernos que comen de su mano edulcoraran con dinero público (la DGA se ha volcado con un rescate financiero injustificable desde la riqueza que pregona el estadounidense). Todo va a ir a peor por mucho que Jorge Mas salga bronceado de sus floridas y permanentes ausencias y silencios para anunciar al tercer día la resurrección del Real Zaragoza que él mismo se ha encargado de amortajar.
Jorge Mas: «Asumimos nuestra responsabilidad. No hemos estado a la altura de lo que representa el Real Zaragoza»
— Real Zaragoza (@RealZaragoza) May 27, 2026

