El centrocampista saldrá en horas del Real Zaragoza hacia el Getafe después de que tres propiedades distintas hayan utilizado y sobrevalorado a un jugador devorado por su nobleza
Francho Serrano, pese a disponer de un contrato con el club hasta 2030, tenía los días contados en el Real Zaragoza desde que el equipo descendió a Primera RFEF. Sus ingresos, cerca del medio millón de euros, chocan frontalmente con el ecosistema de una categoría que prohíbe semejante gasto en un solo jugador de la plantilla. ¿Por qué se estableció una negociación que no iba a ninguna parte para que continuara rebajándose sus ganancias a más de la mitad? Lalo Arantegui e Ibai Gómez subrayaron que le querían en el proyecto y el capitán mantuvo una distancia prudencial en esa operación de reajuste y sacrificio supuestamente compensada por un futuro deportivo optimista. Una figura de primer orden de lateral derecho… Todo comenzó a chirriar avanzada la pretemporada,. El director deportivo, por estrategia, sabía que debía tratar el asunto con delicadeza, sin anunciar la ruptura inmediata en plena reconstrucción total con un canterano de notable apego popular. El encuentro nunca ha estado cercano durante un pacto de no agresión que acaba con un final escrito en la primera página. Getafe será su destino. Primera División en un traspaso a coste cero con derecho a tanteo.
De alguna manera, Francho ha completado su etapa en el primer equipo igual que la empezó, siendo utilizado como estandarte de la cantera por la tres propiedades que ha conocido. Se ganó con creces un lugar en este Real Zaragoza decadente y sedujo a la grada por su derroche de nobleza y compromiso. En ese universo de mentiras y medias verdades, de salvaciones al limite en las que colaboró a corazón abierto e incluso lesionado para evitar la ya consumada caída a tercera división, se hizo con galones, mejoró su economía y adquirió un estatus muy por encima de su carisma personal y profesional. Sencillo, honesto, disciplinado y obediente. En esa atmósfera toxica por falta de calidades a todos los niveles, su prometedora proyección se estancó y su sobreexposición como rostro común y poco convincente para explicar las sucesivas desgracias y animar a creer en el epicentro del ateísmo, hizo que el público conservara su cariño no sin detectar que no había en él liderazgo para situaciones de máxima gravedad.
No hay nada falso en lo personal en este zaragocista que, sin embargo, ha sido moneda de cambio en el mercado de los sentimientos. El suyo se izó como bandera de un territorio devastado que había que ocultar. Francho accedió como corresponde a todo profesional que quiere evolucionar, con el escudo cosido con hilo leal a su pecho de inmensas ofrendas físicas. Técnicamente se quedó para lugarteniente. En este contexto tan antinatura para todos y con A.GAIN intransigente en los recortes, el centrocampista va a salir por la puerta de atrás de su casa hacia un lugar donde le respetan sus finanzas. Por los servicios prestados, tiene derecho a marcharse con la conciencia tranquila aun permitiendo que por momentos fuese manejado como una herramienta de distracción, como reclamo abusivo hacia una hinchada que lo recordará no obstante sin acritud. El Real Zaragoza, al que quiso salvar mientras lo acompañaba de la mano a la condena, pierde un estupendo jugador para Primera RFEF, con cualidades óptimas para una categoría que agradece este tipo de futbolistas incombustibles. Pero es demasiado caro. Paradojas de un Real Zaragoza a coste cero donde Francho hizo fortuna entre sangre, sudor, lágrimas y una buena dosis de ficción. Este deporte en su magnificencia mercantil le recompensa con su primera aventura en la élite. Todo le ha merecido la pena a este sentimental.

