La sobresaliente actuación del portero neutraliza la calidad del Villarreal B para que el Real Zaragoza vuelva a ganar con más puntería que fútbol y un grado de mayor agresividad (0-2)
Daba gusto ver a los jugadores del Villarreal B. Elegantes, suficientes con la pelota, de rápidas y precisas asociaciones, desafiantes en los regates, verticales y con el dedo siempre en el gatillo. Un submarino muy coqueto el filial groguet de David Albelda, un equipo que en el campeonato va lucir pese a que en alguna ocasión pueda traicionarle la ternura. Durante muchos minutos, el Real Zaragoza, como ya había sucedido en Logroño contra un rival de la misma categoría, hubiese pagado porque el partido se celebrara sin balón. Le quema, le molesta y cuando lo recupera la administración depende más de acciones individuales que colectivas, cuando no de un castañazo para que lo cace algún furtivo. La identidad que persigue Ibai Gómez no termina de aflorar. Quizás en el dibujo, que aglomera todas las piezas posibles por dentro con Ademo como caudillo de la presión en posición de atacante. No es suficiente. Hansson y Jardí son figuras decorativas, sin mala leche ni continuidad, sin profundidad alguna. Por eso el técnico bilbaíno incluyó esta vez a Escudero de falso y cierto centrocampista, casi al lado de Herrera y Monzón. El hormigón interior no fue un problema para los locales, que de la mano de malabaristas como Gaitán y Nízar saltaron líneas y trincheras para cercar la portería de Westerveld. En ese duelo se decidió el encuentro, con un triunfo del Real Zaragoza que recarga las pilas de su convicción aunque su batería siga muy baja de fútbol.
Ademo se marchó en la primera parte con molestias para dejar su puesto a Pau Sans y Tachi recibió un corte en el rostro que obligó a su sustitución para que Saidu se hiciera cargo del eje central junto a Barrachina. El partido, ajeno a las inclemencias de los imprevistos, ya tenía nombre propio. Anartz dejó claro en La Rioja que el cargo de segundo portero le viene grande incluso en Primera RFEF. Había que esperar a Westerverld para saber hasta qué punto encender las alarmas en el caso que no diera la talla en este amistoso. Pero el neerlandés de San Sebastián, al menos para la titularidad, palmeó todos los fantasmas con intervenciones que impidieron que el Villarreal B se pusiera por delante con varios metros de ventaja. El surtido de disparos y ocasiones fue rico en variedad y en reflejos del guardameta, que voló hacia la escuadra, protegió los 7,32 metros de anchura de su cueva en todos sus puntos para rematar la faena en la segunda parte desviando un tiro a bocajarro de Albert García. En su no pasarán, el Real Zaragoza encontró motivación y esa capacidad casi sobrenatural para marcar en las muy pocas oportunidades que llega arriba. Vadillo y Tobajas fueron los goleadores del viernes. Pau Sans y Cuenca, los del sábado. Cuatro canteranos y ninguno en principio con pasaporte fijo para el once mientras se espera al obtuso Espiau y a los delanteros que deben hallarse en el mercado de la pólvora cara.
Es una excelente noticia que los chicos de la Ciudad Deportiva adquieran protagonismo realizador y confianza para cuando sean reclamados, pero de la misma forma resulta preocupante el nimio flujo ofensivo del equipo. Pau Sans, cuando Westerveld defendía con uñas y dientes las flechas que sobrevolaban el fuerte, sacó petróleo con su zurda de un rechace que pasaba por allí. El Real Zaragoza no enseñó los encantos de los que carece con esa ventaja, pero elevó el grado de agresividad, como corresponde a un equipo que se ha sentido y ha sido inferior y que, de repente, acierta con un golpe en el bazo a su rival en la única vez que este se descuida. Herrera no dejó de hacer ganchillo en su puesto de temporizador aunque elevó su participación para oxigenar a sus compañeros. Monzón, sin embargo, escaló por la espesura del primer tiempo para erigirse en un poderoso corrector. Los cambios le sentaron mal al Villarreal B. En el minuto 60, también entro Tobajas a la medular para asociarse con David y entonces el Real Zaragoza sumó a su colmillo una relación con la pelota que sólo Tobajas sabe imprimirle. Mejor que nadie. Ahora que Francho, que tampoco fue convocado, parece destinado a dejar el Real Zaragoza por exigencias económicas del descenso, Cuenca ha recogido su espíritu de aragonés testarudo e irreductible. En la enésima pelea por alcanzar un balón, se coló entre los centrales, encaró al portero para amargarle y firmar el 0-2 definitivo. Su imagen con el corazón y los pulmones en la mano para hallar la última gota de aire tras su descomunal esfuerzo tuvo poesía del sacrificio y de la cantera, con siete futbolistas de la casa acabando en el tercer triunfo de la pretemporada. Otra vez muy suyo.
Quién lo iba a decir en la primera parte, ante un contrincante de finuras en el toque, el desborde y las triangulaciones. Westerveld creyó en la odisea y con su fe desactivó todos los misiles del Villarreal B, que sin llegar a hundirse sí sintió los efectos de la carga de profundidad de un par de goles que no supo cómo contrarrestar frente a un bloque esta vez más granítico. De esta prueba y de la de Logroño, el Real Zaragoza saca conclusiones y un aprendizaje mayúsculo: sabe ganar contra viento y marea, pero navegar sin timón y con los grumetes como principal argumento por la orillas de la competición le puede causar serios problemas mar adentro.
Villarreal B, 0: Kinareikin; Arnau Forés, Álvaro García, Moussa Diallo, Eneko; Pablo Pascual, Baratucci; Bonafer, Nízar, Gaitán; Albert García. En el minuto 60 saltaron al campo Jan, Fofana, Palomares, Manfa y Álvaro. En el 69, Quevedo, Valen, Moussa T., Barry y Ayman y en el minuto 73, Pedro.
Real Zaragoza, 2: Westerveld; Gabilondo, Tachi, (Saidu, m.42) Hugo Barrachina, Sergio Escudero (Lalo, m.78); Monzón (David García, m.78), Ander Herrera (Tobajas, m.60), Peter Ademo (Pau Sans, m.21) ; Jaume Jardí, Hansson y Marcos Cuenca (Laken, m.78).
Goles: 0-1, m.32: Pau Sans. 0-2, m.72: Marcos Cuenca
Árbitro: Jorge Tárraga (Valencia). Amarillas por el Villarreal B a Albert García (m.40), Baratucci (48), Gaitán (66) y Pedro (79) y por el Zaragoza a Ander (26) y Jaume Jardí (32).
Incidencias: Partido en la Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza de Villarreal

