El Real Zaragoza visita El Pozuelo para jugar contra un Juventud aún muy verde y conseguir una primera victoria a domicilio que le acerque a las candidaturas al ascenso
Todo perfecto contra Nástic y frente al Antequera según el aparato propagandístico del club. Pero en Tarragona se perdió y ante los malagueños hubo que esperar 90 minutos para vencerles después de una primera parte de abrumadora inferioridad. El gol con el muslo de Espiau descargó la atmósfera de tormentas mientras Ibai Gómez sufre con las críticas hacia su equipo, una óptica quijotesca porque, por ahora, muy pocos o casi nadie ha arremetido con dureza contra su proyecto y el de la dirección deportiva, recortado en su presupuesto inicial pero aun así entre los más pudientes de la categoría. En esas dos primeras jornadas se han visto detalles de un equipo que tiene mucho el balón aunque sufre, sobre todo en el área rival y no poco en una construcción chata de verticalidad. En el tercer encuentro de la temporada, con la defensa por fin acorazada por Sangalli, Iranzo y Diego González y con el lateral izquierdo pendiente de un propietario fiable, el Real Zaragoza no tiene excusa alguna para justificar un resultado que no sea el triunfo, el primero a domicilio del curso. Primero para acercarse lo antes posible al menos posicionalmente a los candidatos al ascenso y después porque el rival que intentará impedírselo está muy verde –todavía no ha cerrado su plantilla– como consecuencia del terremoto interno que vivió a medidos de agosto, cuando la propiedad despidió a Aitor Martínez para fichar al zaragocista César Arzo. El traumático proceso tiene al conjunto malagueño en pañales competitivos, sin poder contar con Dioni ni Manu Sánchez, dos de sus mejores soportes, con una propuesta futbolística arriesgada que apuesta por el juego asociativo incluso en situaciones y lugares de máximo riesgo. Contra el Atlético Madrileño le dio para empatar. Ante el Real Madrid Castilla cayó por 2-0 con buenos momentos de por medio. El calendario le ha puesto delante un par de colosos de tercera división. Se supone que el tercero será el Real Zaragoza.
Como siempre hay que buscar tres pies al gato, ahora las dimensiones de El Pozuelo, el campo del Juventud, asoma como un obstáculo considerable. El pequeño estadio ha centrado la atención de este encuentro y ha tenido ocupado a Ibai Gómez en entrenarlo reduciendo las dimensiones para la aclimatación de sus futbolistas a esos metros de menos. Es un detalle a tener en cuenta, no para elevarlo a cuestión de estado como bien apuntó el propio técnico al recordar que la mayoría de los integrantes de la plantilla han desarrollado sus carreras en escenarios muy próximos al de esta tarde (16.00). Hoy se podrá comprobar la personalidad del equipo y si progresa adecuadamente. En defensa ha dado un triple salto cualitativo sobre el que debe seguir construyendo un edificio con el centro del campo por definir y un ataque con demasiados interrogantes goleadores. El técnico anunció cambios en la alineación, que no serán más de dos incluyendo a Sangalli como titular –quizás Ademo de nuevo de estrangulardor de la salida del adversario– y tácticos… El Juventud de César Arzo, aún en su ternura, merece respeto porque quiere evolucionar a través de la pelota, algo que logra con intermitencia y no pocos sustos, con el exazulgrana y trotamundos Kaptoum a los mandos. A veces con personalidad. El Real Zaragoza ha sido capaz de dominar más suertes, pero también en el marco de una cimentación por alcanzar. Aun así, el equipo aragonés necesita los tres puntos, toda la energía solar y psicológica, sin previa negociación ni justificaciones. Un segundo triunfo consecutivo que sería recibido con normalidad, todo lo contrario que un marcador distinto que, entonces sí, pondría las críticas sobre el edredón de Ibai Gómez y sus pesadillas.
✔️ Los para Torremolinos pic.twitter.com/9r3AK5lqWV
— Real Zaragoza (@RealZaragoza) September 12, 2026

