Un termómetro para medir la ilusión

El partido de esta noche ante el exigente Cartagena (20.30) supone un nuevo ejercicio de introspección para un Real Zaragoza que juega entre la obligación de ganar y evolucionar hacia un equipo mucho mejor

No basta ganar como sea, una solución de patas muy cortas. Tampoco para Ibai Gómez, que sabe y explica que un buen resultado sin miga puede ser pan para hoy y hambre para mañana. El técnico quiere que el Real Zaragoza venza, por su puesto, pero que evolucione hacia un equipo mucho mejor que el actual, más constante, lo que le tendrá más cerca del objetivo de un ascenso directo que es el único objetivo pese a la ingente dificultad que entraña en una categoría que sólo premia al campeón. La visita del exigente, maduro, intrépido e invicto Cartagena supone un nuevo ejercicio de introspección, de ir tomando conciencia de la auténtica dimensión de una plantilla que, en contra de lo que asegura el entrenador vizcaíno, no es la mejor del campeonato. Conseguir la tercera victoria consecutiva subiría considerablemente el nivel del combustible anímico y situaría al conjunto aragonés muy cerca de la azotea de la clasificación. A corto plazo, nada más enriquecedor para esta carrera de fondo en la que se producirán pájaras y algunas dudas, algunas de ellas ya presentes como la certeza de que será imprescindible reforzar en el mercado de invierno posiciones clave que no se cerraron en la ventana de verano. Crece poco a poco el Real Zaragoza, sufriendo y disfrutando con actuaciones individuales como las de Jaume Jardí en Torremolinos.

Ibai Gómez vive instalado en la ilusión y no da tregua ni a sus jugadores ni a la afición para un relajamiento de la fe que mueve su idea de dominar los encuentros a lo grande. Percibe que la gente está en su línea, pero el hincha, por costumbre y idiosincrasia, sólo contempla esa ilusión en el día a día, en el triunfo como argumento básico y en una capacidad reflexiva que en muchas ocasiones no se le reconoce. La respuesta social corresponde a un club de élite más allá de su triste realidad presente, pero en el tobogán por el que viaja cada fin de semana por su camiseta y su escudo, tiene los pies en la tierra. «Quiero que seamos el del día del Nástic», comentó el bilbaíno el viernes. Si ese es su ideal, hay que recordarle que el Real Zaragozoa cayó por 2-0 y en las áreas fue un desastre, además de que los catalanes le concedieron la pelota para permitir una superioridad que en 19 de 20 partidos hubiesen contrarrestado como hicieron. En Ibai hay entusiasmo, dedicación y un punto de ternura que enternece y empatiza. Su alegría es pura energía ante los micrófonos y en el campo, donde desata la euforia o la preocupación. Los futbolistas, muchos de ellos tambien novatos en reflotar el Titanic, reciben y comparten el mensaje. La tripulación es feliz.

El partido de hoy ejercerá de termómetro de esa sobredosis de ilusión porque el Cartagena es su examen más duro en teoría hasta el momento. La reforzará con los tres puntos y la congelará con otro marcador menos satisfactorio. El equipo de Íñigo Vélez, también en el horno, dispone de variedad y le sobra experiencia en futbolistas determinantes como De Bassi, Nacho o Toni Villa, con un buen puñado de años en Primera y bastante por decir en Primera RFEF. Dacosta, Ribeiro, Jurado, Clavería y un par de centrales de rompe y rasga dan solidez a un bloque con poco gol y elaboración con mucha clase en las transiciones, algo que Ibai Gómez va a tratar de compensar con un cambio de sistema que apunta al 1-4-3-3, el mismo que utilizan por lo general los murcianos aunque inyectando a esa parcela más físico y población para cortarles el suministro hacia los carriles, sus espacios más golosos. Westerveld, Sangalli, Iranzo, Diego González, Escudero, Rubén Díez, Terer, Ademo, Jardí, Vadillo y Delgado puede ser la alineación en esta cita. El Real Zaragoza sigue en el aula, como un niño con zapatos nuevos sin saber aún si calza el número correcto. La ilusión rige el destino de su corazón, al igual que la de los 19 clubes restantes. La consistencia completa debe hallarla con más razones que las emocionales. La pasión siempre es bienvenida si trae de la mano un fútbol de calidades.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *