El conjunto de Jardiel consigue con esfuerzo, voluntad y un magnífico trabajo defensivo anular al Atlético Madrileño dejándose el gol por el camino (0-0)
Después de la zurra recibida frente al Villarreal B, la SD Huesca tenía frente a sí, y de nuevo en El Alcoraz, otro filial con telas deportivas de alta calidad y el afilado cuchillo de la juventud con personalidad. El Atlético Madrileño posee una de las mejores maquinarias de Primera RFEF como ya demostró hace una semana ante el Murcia, por lo que el partido lo cargaba el diablo en lo psicológico, con posibles consecuencias graves de cara al futuro. Sin embargo, el equipo de Raúl Jardiel se reconstruyó sobre la voluntad y un excelente trabajo táctico para contener durante todo el encuentro a la muchachada de Fernando Torres, que sintió en la nuca el aliento de un grupo solidario y apenas logró expresarse ofensivamente en ataque. El técnico zaragozano elevó la cita a la cumbre más alta del sacrificio, las ayudas y la ganancia de las segundas jugadas, con una presión asfixiante y un tablero reducido al máximo para que nada sucediera a no ser un robo o un contragolpe de los altoaragoneses, que estuvieron muy cerca de culminar su excelente labor de desgaste en dos ocasiones que Juárez aplicó la misma aceleración a las piernas para escaparse y el corazón, al que no bajó la frecuencia cardiaca que distingue al depredador en ese escenario de caza mayor. En un mano a mano disparó al cuerpo de Astralaga y después lanzó fuera.
Jardiel lo cambió todo. Sentó a Douglas, al errático Djetei, a Mario, a Iván Rodríguez y a Tresaco y confeccionó un bloque más racional para lo que exigía el momento y posiblemente para el porvenir. Dos puntas con Sergi Enrich y Juárez, que se dejaron la piel como primer escuadrón defensivo, un centro del campo con Gorostidi y Diego Gómez y una zaga que recuperó su fortaleza con el regreso de Salva Ruiz a la izquierda y la incorporación de Kembo al eje, movimiento clave para sumar la alta dosis seguridad que exigía la estructura en el desarrollo alto y bajo. La SD Huesca tuvo alma, un espíritu competitivo innegociable por las características del adversario. Nada que ver con el juguete roto y sin pilas que giró sobre la nada frente al Villarreal B. Aprendió en este duelo que la categoría no regala nada por el nombre, sino por asumir virtudes y reducir defectos, por conquistar terreno a las limitaciones. Ganó mucho músculo en un encuentro sin concesiones a los colchoneros ni a la estética, al menos para la grada, que no obstante supo reconocer la belleza del esfuerzo y de la superación. Avanzó en su impresionante perfil militarizado, pero en la rigidez y la disciplina no halló la portería contraria, algo de lo que carece y que deberá perseguir con más paciencia que recursos.
Juárez tuvo el triunfo, pero el argentino, un delantero tenaz y pícaro, no es un prodigio de puntería. El Atlético Madrileño paseó su elegancia por El Alcoraz sin amenazar a Gazzaniga salvo en una falta directa de David García, con el exuberante físico de Kamate, relevo del lesionado Álvaro Santos en la primera parte, como única arma peligrosa ante el apagón de Doménech. El partido se desarrolló donde quiso la SD Huesca, en las trincheras, en darle calificación de batalla a cada metro ganado y perdido. Desde la humildad, el aprendizaje y una vigorosa organización defensiva que necesitaba para darle sentido a un proyecto que se tambaleó en Jaén y contra el filial groguet porque quizás no tenga tanto como se creía, pero sí lo suficiente para salir cada jornada a pelear por los puntos con sentido común. Los goles habrá que gestionarlos desde el principio de no recibirlos, de trasladar la ansiedad al rival y aprovechar las ocasiones sean pocas o muchas. O una.
SD Huesca, 0: Gazzaniga; Salva Ruiz, Guillem Molina, Kembo, Víctor García, Sielva, Gorostidi, Pascu, Diego Gómez (Tresaco, 73), Juárez (Collado, 90) y Enrich (Cristian Herrera, 61).
Atlético Madrileño, 0: Astralaga; Romeo (Díez, 64), Yaakobishvili, Javi Gil, Arnau Solà, David García (Muñoz, 85), Edgar (Cordero, 85), Thiago, Doménech (Vega, 64), Cubo, Santos (Kamate, 15).
Árbitro: Ekaitz Ikiñi García. Amonestó a Diego Gómez y Sielva.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 4 de Primera RFEF del Grupo 2, disputado en El Alcoraz ante 4.405 espectadores.

