A sus 36 años es un chico grande, un hombre que cree en lo que hace y que intenta convencer, con las palabras y los hechos, de que su camino es el correcto. Ni una pizca de arrogancia, de secretismo, de capitalizar su discurso sobre la necesidad de que se le entienda. Con toneladas de humanidad, de proximidad, de complicidad con la prensa, un arte que muy pocos entrenadores han tenido en el Real Zaragoza en los últimos tiempos y una habilidad que tampoco destaca históricamente entre sus compañeros de profesión, Ibai Gómez ha convertido una vez más el micrófono en un vehículo de gran riqueza deportiva y de expresión personal. En los 21 minutos y 26 segundos que ha durado su comparecencia previa al partido ante el Teruel, su charla ha aportado información con el anuncio de que Delgado o Espiau jugarán en punta; apuntes de fútbol que no por repetidos han resultado de máximo interés, como su prioridad en defender antes que en atacar, y cómo comparte entre sus futbolistas su aprendizaje de suplente para que se imponga el concepto de equipo.
Regala elogios sin azúcares añadidos, mide cada sílaba con una naturalidad abrumadora. ¿Su clave? La sencillez. No tiene trampa ni cartón el vizcaíno, ni máscara. Todo fluye como si estuviera en una charla con sus amigos, sin tirantez, abierto a cualquier pregunta y dispuesto a contestarla y enriquecerla. Como cuando ha reconocido que echa de menos a su familia, o ha explicado que «un portero no puede estar siempre bien en todas las fases del juego» en relación a las intermitencias de Westerveld, sobre quien no tiene la menor duda. Asume la realidad de que su equipo es favorito contra el Teruel con el matiz de que será un partido «largo» si no marcan pronto y al que prefiere que se denomine derbi. «No hemos hecho nada de nada». Y lo suelta después de cuatro victorias consecutivas y dos portería a cero. Donde de otros podrían dejarse atrapar por la soberbia o el oportunismo, Ibai Gómez aplica su pasión por el trabajo, por el equipo, por la afición. Se va tan ancho a seguir con lo suyo, porque sabe y predica el principal mandamiento de su cometido: su éxito está sujeto a las victorias. Triunfará o no, pero este chaval tan entero va ganando el corazón de la gente porque hace fácil lo difícil: que entre en contacto con el suyo, que seguramente será esférico.
Cómo será el partido: «El otro día salió como esperábamos pero no siempre será igual. Hay que asumir con naturalidad que somos el favorito pero hemos trabajado en que no podemos fallar. Va a costar. Será clave adelantarse porque si no será un encuentro largo y difícil. Podemos seguir demostrando todas nuestras capacidades».
Variaciones: «Jugarán Delgado o Espiau».
Ander: «Tenemos que valorarlo mañana. El resto está al cien por cine. Con Ander no asumiremos riesgos».
Qué valora más en estas cinco jornadas: «El inicio está siendo por encima de lo que esperábamos siendo conscientes de que no hemos hecho nada de nada. Notamos, como era nuestro objetivo, que la gente se está ilusionado y eso es clave para todos».
Los mejores datos: «Hay que contextualizarlos. Al final hay muchos números que avalan lo que estás haciendo en el campo, pero tenemos mucho margen de mejora para crecer. En los partidos aún no somos los del entrenamiento».
Un rival cerrado: «Hemos planteado mas de un escenario. Si nos ponemos en la piel de ellos, creo que los partidos serán parecidos a los del Nástic o el Cartagena»
Diego Monzón, su futuro: «Tanto Diego como Tobajas van a ser muy importantes. Pienso que hay que ir con paciencia pero pongo a los que más nos acerquen a la victoria. Diría que ambos ya son presente y creo que van a participar mucho. Es cierto que en el caso de Tobajas tiene más competencia».
¿Derbi?: «Lo es porque son dos equipos de Aragón. Pienso que por H o por B los clubes están donde merecen. Debemos asumir dónde estamos, respetando a los rivales. Sí es un derbi y los derbis son preciosos».
Westerveld: «Yo me informé al máximo de casi todo porque es importante a la hora de proteger a los jugadores. He leído cosas sobre Westerveld que no las comparto. Ha fallado muy poco. Es difícil estar bien en todas las fases del juego de un portero. Estoy muy tranquilo porque tiene personalidad para agarrar un portería como esta, que no es sencillo. Destacó contra el Villarreal B porque nos titaron mucho. En el resto no nos exigieron tanto».
Otra portería a cero: «Le doy más importancia a lo defensivo que a lo ofensivo. Para mí, cuanto más lejos defiendas, mejor. A veces confundes, cuando vas ganando, que debes meterte atrás con más gente y lo que hay que hacer es presionar al poseedor. Le doy mucho valor a ese trabajo desde la primera línea de presión».
Cambios en las alineaciones: «Quiero transmitir, y más en este categoría, que haremos lo que más nos convenga en cada partido. Es complicado integrar un mensaje con los que no inician, pero serán importantes porque caerán jugadores con la transcurso de la temporada. Yo fui más suplente que titular y aprendí que no va de eso sino de equipo, pero lo comprendí tarde. El enfadarnos es echarse piedras contra tu propio tejado».
Papel de favorito: «Entre semana la mentalidad es impecable. Nos quedamos alucinados con la capacidad de la plantilla en el trabajo. Veremos si somos capaces de mantenerla el fin de semana. Si no es así, seré el primero en no permitirlo».
La quinta victoria y el liderato: «Verte líder es algo positivo, y con cinco victorias seguidas, mucho más. Sin embargo hay que quedar líderes en la última jornada de Liga. El objetivo es a largo plazo».
Pinilla: «No hay una solución exacta. Te puede acercar a jugar entrenar como entrenan, pero no se lo asegura. Es un chaval joven con capacidades que terminará siendo un jugador importante del Real Zaragoza. Soy de la gente más que de los jugadores y Pini es excepcional».
Balance de cuatro meses: «Estoy encantado con la ciudad, con la gente, con el día a día. Hacemos lo que nos apasiona. Es verdad que echo de menos a mi familia y aprovecho algunas horas para ir a verles. Si seguimos más tempo, podemos traerlos, lo que será una gran señal para todos».
Foto Real Zaragoza

