El Real Zaragoza frente a la amenaza de lo ‘imposible’

El equipo de Ibai Gómez parte como favorito en todas las quinielas, pero se presta poca atención a que el Teruel representa un desafío como otro cualquiera porque no hay rival pequeño si quieres ser grande

Los entrenadores, e Ibai Gómez no es una excepción, trabajan con especial dedicación este tipo de partidos porque si los que hay que jugar contra rivales de la misma altura llevan implícito un enorme despliegue de recursos durante la semana previa, estos, además, los carga el diablo. Merecen así una atención adicional, principalmente psicológica que se centra en comprimir la exigencia y prohibir la confianza. El Real Zaragoza es favorito en todas las quinielas, pero en realidad el Teruel representa un desafío como otro cualquiera porque no hay rival pequeño si quieres ser grande. La medida actual del conjunto de Kiko Ramírez la dan sus números, guarismos de un bloque sin gol, con desatenciones defensivas y problemas en la construcción y en el fondo de armario, lo que le ha conducido a la penúltima posición. Esa realidad incontestable no oculta sin embargo un fútbol rocoso, de superviviente que acepta su rol y afronta cada partido como una batalla, de animal herido que intenta acorralar al cazador, cuando no lastimarlo, en una sucesión de últimos alientos.

El fútbol profesional, aunque la historia ofrece ejemplos de magníficas sorpresas con el Maracanazo como gran paradigma, no suele brindar tantos casos de insospechados resultados. Por lo general, el pez grande se come al chico y se lleva a su pecera las victorias, los títulos, los trofeos… El Real Zaragoza es segundo, suma cuatro triunfos consecutivos, no ha encajado en las dos últimas jornadas y cada día crece progresivamente sin que nada le haya resultado fácil. Le falta aún una prueba como la de mañana (21.00), un derbi en teoría con todo a favor para dominarlo con autoridad y hacerse con los tres puntos. Es el contexto el que reduce las evidentes diferencias entre ambos porque en esta categoría sin estrellas impera la cualificación del jornalero y su capacidad para establecer lo colectivo como faro obligado del éxito.

Ibai Gómez ha conseguido que sus jugadores capten que por encima de todo está el equipo, y con ello y una plantilla más gruesa de argumentos individuales, ha aclimatado al Real Zaragoza a la tercera división sin renunciar a su plan de una exposición lo más atractiva posible. Kiko Ramírez, al contrario, está en la compleja labor de dar consistencia y resistencia a un Teruel que lucha por la salvación a corto plazo, pero también inmerso, y lo logra por momentos, en la formación de un ejército persistente e incómodo. La presión será idéntica para unos y para otros aunque parezca más necesitado el equipo mudéjar. La responsabilidad sí es mayor para el Real Zaragoza: juega como local, ganar es el único verbo que puede conjugar en su meta del ascenso directo y un hipotético traspié causaría alguna rotura de tuberías en su confianza. Los contrastes dotan al encuentro de cierta fascinación.

«El partido hay que jugarlo», ha dicho Ramírez en el papel de víctima que le han adjudicado. «Será clave adelantarse porque si no será un encuentro largo y difícil», ha advertido Ibai asumiendo que parte como verdugo. Los guiones están repartidos y los dos técnicos van a utilizar sus armas de mayor o menor alcance. Misiles el vizcaíno. Bayonetas el catalán. Según como transcurra el combate, si tiende a la sofisticación o al cuerpo a cuerpo, se irá viendo qué es lo más efectivo. El entrenador vasco ya ha adelantado que volverá cambiar de piezas y de estrategia: regresa a la figura del delantero con la presencia de Delgado o Espiau, con más opciones para el segundo, y es probable que Ureña siente a Vadillo. En principio, el resto de la alineación no sufrirá más variantes. El Teruel, es cierto, lo tiene crudo. De visitante sufre más y el Ibercaja Estadio le puede intimidar. No obstante está más preparado para lo imposible de lo que dice su transparente y permeable carta de presentación. El Real Zaragoza debe impedir que salte la banca si realmente quiere ser grande en Primera RFEF, en un partido que comenzará siendo muy favorito, una condición que ha de gestionar desde la ambición y la inteligencia, sin el error de pensar que lo es.

Foto Real Zaragoza

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