Es agradable buscar un momento, sin prisas, para escribir un artículo al margen de la actualidad más cercana. Porque puedes desarrollar tus convicciones en frases construidas de manera que tenga que leerse el texto un par de veces para que se entienda realmente lo que deseas expresar.
Antes de cenar, en un espacio muerto de mi frenética actividad estos dos últimos meses por motivos personales, he comenzado a escribir sobre el tiempo detenido después de la venta obligada de Agapito Iglesias. El otro día alguien sin nombre real ni foto, sin seguidores en X, me recriminó haber entrevistado al pakistaní Kadir Sheikh en «Tiempo Extra» hace más de catorce años, un singular personaje que se interesó por comprar el Real Zaragoza. Según Tebas, la sociedad necesitaba más de ocho millones de euros para seguir en la LFP. Al día siguiente de la conversación radiofónica a finales de mayo de 2014 en un artículo firmado por el entonces jefe de deportes de Heraldo de Aragón, José Miguel Tafalla, se preguntó el motivo de que hubiera tenido cabida en Aragón Radio ese diálogo en antena, con un editorial que realmente me sorprendió; daba la sensación de que se me vinculaba con el empresario asiático al que nunca vi en persona y, desde luego, él no tenía conocimiento de mi existencia.
La respuesta se produjo días más tarde cuando José Antonio Martín “Petón” fue el portavoz de la compra del Real Zaragoza por César Alierta y la familia Yarza, propietaria de Heraldo de Aragón, junto a otros inversores de menor aportación económica en la Fundación Real Zaragoza 2032. Allí fue también presentado a Cristian Lapetra como presidente, hijo del mejor jugador aragonés de todos los tiempos y con relación profesional en Heraldo de Aragón. En esos momentos era el Director de Distribución y Logística de DASA, perteneciente al Grupo Henneo.
Tras la derrota del Real Zaragoza en Las Palmas a ocho minutos del final por el valor doble de los goles fuera de casa, el edificio se derrumbó abandonando el ex presidente de Telefónica la Fundación y dejándola en crisis con los Yarza al frente.
Juan Forcén apareció como el organizador de la situación y Fernando Yarza se ocupó de “gestionar” los medios de comunicación locales y autonómicos a través de sus productoras audiovisuales y su influencia en la sociedad aragonesa.
Y aunque intentaron excluirme de la memoria histórica del periodismo de la ciudad acusándome de enemigo del Real Zaragoza, ha quedado claro quién tenía razón después de unas temporadas de sufrimiento y fracaso hasta el vergonzoso descenso a Tercera División.
Realmente para esta primera columna de «Príncipes de París» yo quería haber recordado la desgracia atroz del club después de la pandemia con la salida del goleador colombiano Luis Suárez, que terminó su cesión el 30 de junio de 2020, después de una temporada brillante con la segunda plaza en la clasificación de la mano de Víctor Fernández. Pero el regreso de la Liga después de dos meses de pánico destrozó a un equipo que sumó seis derrotas, una victoria y un empate, relegándole a la tercera plaza. La primera semifinal por el ascenso la perdió el conjunto zaragozano por 0-1 ante el Elche en el partido de vuelta en La Romareda marcado por Nino, el veterano jugador «ambulancia», y con el error de Javi Ros en el lanzamiento de un penalti que pudo cambiar el desarrollo del encuentro. Víctor dejó el club “aniquilado y vacío como entrenador y como persona” según sus propias manifestaciones al incorporarse por cuarta vez bajo la presidencia de Jorge Mas al banquillo zaragocista tiempo después.
Pero el artículo, que estaba a punto de terminar, desapareció al tocar el móvil y me fue imposible recuperarlo pese a la Inteligencia Artificial y más de una hora de rastrearlo. Es lo que sucede cuando vas de un lado a otro, que no puedes llevar el ordenador encima. En vez de enfadarme pensé, como desde hace más de un lustro, que la mejor solución era asumir el error y buscar soluciones como enseña el estoicismo de Epícteto, del que soy seguidor. Lo más adecuado fue volver a escribir el artículo de madrugada y tener cuidado para no rozar el móvil e impedir que se esfumase otra vez el texto.
Es un objetivo muy interesante para mí seguir en el blog de “Príncipes de París” en esta desoladora temporada abandonados por la propiedad en un descenso humillante que parece ser asimilado como una necesidad por los inversores para ajustar la crisis económica que soporta. Lo que pueda ocurrir está fuera de mi capacidad, incluso la desaparición del Real Zaragoza y la compra de un club de Segunda RFEF para empezar de cero. Sinceramente resulta difícil que vaya a mejorar de repente la realidad de este equipo histórico en la UCI con los antecedentes de los últimos años.

