El Ibercaja Estadio, una tumba histórica

El Real Zaragoza, a falta de dos partidos en casa, firmará el peor registro como local en Segunda desde su fundación

Fernando López, el director general de las ocurrencias, extrajo el pasado 24 de julio de su particular manual de desdichadas corazonadas una frase que encabezará el libro negro de las clarividencias en el mundo del fútbol. «Hoy estamos plantando la semilla del renacer de un nuevo Zaragoza. Tengo el pálpito de que el ascenso se va a producir en este estadio modular». Así, y con tres goles simbólicos del ejecutivo, Jorge Azcón y Natalia Chueca a puerta vacía, se bautizó el Ibercaja Estadio, la casa del equipo hasta finales del verano de 2027, cuando está previsto que finalicen las obras de la nueva Romareda. Nueves meses después, la criatura, fría y metálica, ha salido deforme: dentro de esa estructura, el Real Zaragoza firmará el peor registro como local en Segunda desde su fundación. El campo donde López anunció un florido amanecer en la élite se ha convertido en la tumba del descenso por certificar a Primera RFEF. Faltan dos partidos para que cierre sus puertas esta temporada con las visitas de Sporting y Málaga, pero aún ganando ambos, los números del Real Zaragoza serán los más pobres de sus 28 anteriores participaciones en esta categoría. Cuatro victorias, seis empates y nada menos que nueve derrotas acumula ante su público. Dos triunfos más, con los que sumaría 24 puntos por los 18 que tiene en la actualidad, no le permitirían desprenderse de ese deshonroso galardón. Nunca, con 20 y 22 equipos en competición e incluso por debajo de esa cifra, había acumulado menos de siete victorias.

En la cuenta de X @NumerosdeDavid se explica la desastrosa cosecha en el primer año de vida del Ibercaja Estadio en comparación a sus anteriores hogares, donde el Real Zaragoza ha perdido el 50% de sus partidos por el 19,24% de derrotas sufridas en La Romareda y el 15,3% en Torrero. Las causas del descenso que se avecina son múltiples, y entre ellas destaca la paupérrima productividad del conjunto aragonés ejerciendo de local. Con Gabi Fernández no se lograron tres puntos en cuatro encuentros y tampoco con Emilio Larraz. La primera alegría llegó con Rubén Sellés en el banquillo frente al Huesca con un gol por la escuadra de Martín Aguirregabiria (2-1). Dos semanas después, cayó el Leganés (3-2). Hubo que esperar hasta la etapa de David Navarro para ganar en casa y a lo grande: primero Racing (2-0) y de inmediato Almería (2-0), dos resultados de gran impacto que dieron pie a creer en la salvación. Desde entonces, de nuevo la sequía contra Mirandés (1-2), Ceuta (2-2) y este viernes frente a Granada (0-1). Andorra (1-3), Valladolid (1-1), Albacete (0-0), Córdoba (0-1), Cultural (0-5), Deportivo (0-2), Cádiz (1-2), Las Palmas (1-2), Reeal Sociedad B (1-1) y Eibar (1-1) son los otros rivales que se han llevado parte o todo el botín del Ibercaja Estadio donde Fernando López tuvo la visión de un ascenso y que se ha convertido en una lápida funeraria.

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