El Murcia hace mejor las faltas

El equipo de Guilló mantiene a raya todo el partido al aragonés, que acaba con diez por expulsión de Ademo, con severos marcajes y constantes contactos que el árbitro cataloga a su criterio

Lo mejor que pudo sacar el Real Zaragoza de la antigua Condomina fue el empate que consiguió. Pierde dos puntos más después de los cedidos frente al Atlético Madrileño pese a que supieran muy dulces y el Villarreal B le arrebata el liderato, dos detalles que se deben interpretar como anecdóticos, sobre todo el segundo. En realidad se puede también considerar que tanto en la pasada jornada como en esta los resultados no son malos porque en Murcia acabó con diez por expulsión de Ademo y los locales estrellaron un balón en la cruceta casi en la última jugada después de aportar más oficio y agresividad al encuentro. Sergi Guilló hizo que el conjunto aragonés viviera una auténtica pesadilla de principio a fin, a lo que colaboraron Ibai Gómez por sentar a Sangalli –no menos a Pereira– y dar la titularidad a Gabilondo por una razón que tendrá que explicar frente la sideral diferencia entre ambos y en lo que aportan al equipo, y el colegiado, que consintió la brusquedad de los pimentoneros más allá de la natural fricción gladiadora que implica este deporte.

Los marcajes al hombre aplanaron al Real Zaragoza, sin capacidad alguna para acercarse a Dani Jiménez una sola vez y pujar por lo tanto por la victoria para acabar defendiendo su inferioridad con nueve futbolistas y Westerveld recogiendo toda la cosecha de uvas del año con una salida de su repertorio de los espantos. El espectáculo anunciado entre dos pesos pesados de la categoría se redujo a una sucesión de duelos con constantes interrupciones. Esa invitación no la recogieron jamás Espiau, Ureña ni Jardí, este último especialmente hostigado por Cristo Romero, con barra libre para sacudir a su gusto al extremo, ni los centrocampistas salvo Ademo, con mayor físico y predisposición para este tipo de refriegas. Eso sí, al nigeriano le costó una amarilla auscultada con lupa y una segunda sin discusión posible para rectificar la aniñada pérdida de Ureña en el intento de cabriola donde se cruzaban las balas. El juego lo llevó el Murcia a su huerta. Más intenso, más veloz en las recciones por la concurrida avenida interior y aprovechando que Escudero no está para competiciones en distancias cortas y menos en las largas. Por ese costado sufrió el Real Zaragoza, obligando a Wersterveld a emplearse en la única ocasión clara de los locales, además de una asistencia por indolencia de Ureña que el rematador finalizó fuera. El técnico bilbaíno recurrió a Sangalli de lateral izquerdo y mantuvo a Gabilondo. Otro misterio por resolver.

Achatado el Real Zaragoza por el rival y por sí mismo sin laterales profundos por ninguna parte, incómodo, molido a faltas y de cuando en cuando a palos, el Murcia se elevó como un equipo con más posibilidades pero idénticos problemas en ataque y en definición. Para llevar a cabo su plan contó con la bendición del árbitro sin que tomara decisiones capitales en contra de nadie. Sin embargo, guardó silencio o explotó en la frontera entre las faltas y las tarjetas con una permisividad excesiva en beneficio de los luchadores de Guilló. La paradoja se encuentra en las estadísticas, que no mienten pero en absoluto recogen la verdad: el Murcia cometió 26 infracciones por 13 de los aragoneses, pero estos se llevaron en el bolsillo cinco amarillas y un roja… Está claro quién supo y pudo administrar mejor el proyecto de partido que había planificado, un encuentro feo, equilibrado en el marcador entre dos de los grandes favoritos a la primera plaza. Con Ademo ya en el cuartelillo del estadio, Ibai Gómez reestructuró la resistencia con Barrachina junto a Iranzo y González y reunió por delante a Herrera, Saidu, Terrer con Pau Sans de delantero florero en lugar de un Joaquín Delgado al que le espera larga vida en el banquillo. Dos desplazamientos y dos puntos en un par de citas con mensaje: esto es la guerra, que nadie se equivoque. Y que Sangalli juegue aun sin meniscos.

Real Murcia CF: 13. Dani Jiménez, 2. Jorge Mier (22. Víctor Olmedo 77’), 3. Cristo Romero, 4. Héctor Pérez, 6. Alberto González, 8. Javi Mier, 10. Chema Núñez (11. Álvaro Bustos 68’), 14. Joao Pedro Palmberg (7. Sergio Moyita 77’), 17. Javi Moreno, 19. Joel Jorquera, 23. David Flakus (20. Álvaro Giménez 68’)

Real Zaragoza: 1. Westerveld, 2. Gabilondo, 6. Peter Ademo, 11. Jaume Jardí, 14. Rubo, 16. Lucas Terrer, 18. Sergio Escudero, 19. Rubén Díez, 21. Diego González, 22. Edu Espiau, 23. Óscar Ureña.

Árbitro: Gerard Brull. Amonestó con cartulina amarilla por parte del Zaragoza a Peter Ademo.

Incidencias: Estadio Enrique Roca de Murcia. Jornada número 8 de liga en el grupo II de Primera Federación. Temporada 2026/27.

Afluencia: 21497 espectadores

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