El Real Zaragoza, como cada fin de semana y con otra vuelta de tuerca táctica, afronta esta noche un nuevo escenario frente al modesto Europa con la obligación de volver a ganar y una gestión cautelosa del encuentro
Ibai Gómez insiste en las horas previas a cada partido que el Real Zaragoza es favorito. A veces subraya que esa condición se la otorga la clasificación, sobre todo ahora que es colíder junto al Villarreal B. Sin duda, por nombre y una plantilla con suficientes argumentos para luchar por la zona alta, es uno de los grandes favoritos para el ascenso y su único objetivo en el tercer desplazamiento consecutivo debe ser la victoria. El entrenador siempre deja la coletilla de que, pese a esa superioridad intrínseca a naturalezas históricas y presupuestarias, el reto será complicado. «Mucho más de lo que se imagina la gente», apuntilló ayer. Viene el conjunto aragonés de llevarse un buen susto y una gran alegría ante el Atlético Madrileño y de sufrir un acoso y derribo a su fútbol de control contra el Murcia. Dos puntos de seis frente a rivales antagónicos que le trataron de tú a tú. El Europa que le espera esta noche en Can Dragó (21-15), un campo de arquitectura regional y césped ajado, pertenece a otro planeta, el de los equipos que atraviesan el desierto con una cantimplora muy justa de agua. Jugó el año pasado la promoción para subir, pero al no lograrlo este curso se ha quedado con apenas tres futbolistas de ese vestuario. Josep Maria Gené fue destituido a la cuarta jornada con un empate y tres derrotas y su puesto lo ocupa desde entonces Luis Blanco, exdirector deportivo. La salvación es su meta.
En Primera Federación, cada fin de semana es una aventura, mucho más a domicilio. El técnico vasco también adelantó que habrá cambio de sistemas y de jugadores en función de los contextos, a los que dedica tiempo y estudio casi científicos. Ander Herrera regresa al centro del campo por el sancionado Ademo. Se rompe por tanto ese triángulo tan bien engrasado del nigeriano con Terrer y Rubén Díez, lo que implicará un cambio de dibujo, quizás con este último volviendo al vértice más ofensivo de la medular, cerca de Espiau como único punta… La baja de Escudero debería ser cubierta por Pereira, pero la sombra de Sangalli es muy alargada y podría repetir de lateral en la izquierda. Con Ibai, lo imprevisible casi siempre afecta a la titularidad o a los posicionamientos. No cambiará su principal mandamiento, el del intento de gobernar el encuentro por encima de todo. Los catalanes no guardan grandes secretos: orden, disciplina, transición y exprimir los errores ajenos, además de la advertencia de su notable dominio del juego aéreo. Las diferencias son sustanciales, no así la complejidad de una categoría y un grupo rocosos donde demás del talento se paga a precio de oro la actitud de pico y pala. En ese sentido, el Real Zaragoza deberá inyectar al partido tanta dosis de ambición como de cautela. De paciencia si fuera necesario. Frente al Europa tiene que hacer buenos con un triunfo los empates de sus últimas salidas para que Ibai pueda seguir diciendo que su equipo es favorito cuando la próxima semana venga el Villarreal B al Ibercaja Estadio para otro cita con su obligación final, subir como campeón. (Otra cosa no consentirá Antonio Asenjo por muy en paz que descanse el recto informador).
Aquí están nuestros https://t.co/Oc8zsjVTXk
— Real Zaragoza (@RealZaragoza) October 23, 2026

