El Real Zaragoza aplasta a un escorpión con poco veneno

El equipo de Ibai conquista el liderato tras remontar el gol de Sergio Moreno con los de Ureña, Espiau, Pau Sans y Jardí para doblegar a un Teruel muy permeable a la mayor riqueza de su rival (4-1)

Un error de Anartz Peña en su debut y la picardía de Sergio Moreno al anticiparse a la bisoña salida del portero, revelo del lesionado Westerveld, oscureció el partido en el minuto 2. El delantero del Teruel marcó desde los once metros y dio sentido a ese Teruel hermético, combativo y paciente bajo la piedra de un fallo ajeno para picar como un escorpión y envenenar la paciencia del adversario. El conjunto de Kiko Ramírez resistió con un ejemplar ejercicio de acordeón defensivo hasta la prolongación de la primera parte, justo cuando al hiperactivo Óscar Ureña le vinieron a visitar la musas del gol que le susurraron por partida doble en Ibiza. El empate recondujo las pulsaciones y, de vuelta del vestuario, el encuentro se entregó por completo al Real Zaragoza, restaurado por un Ibai Gómez que manejó el jostyck de los cambios como un artista del juego de las modificaciones estratégicas: quitó a un Ademo gris y con una amarilla a cuestas y al premioso Escudero, y sacó a Pereira y a Delgado para cargar el área con dos delanteros, lo que se tradujo en el 2-1 de Espiau de cabeza a los pocos segundos del reinicio. La magnífica asistencia de Diego González y el frentazo del ariete, que se estrenaba en la alineación, terminaron por aplastar al compacto conjunto mudéjar.

El Teruel tiró la toalla después de cargarla de mucho sudor propio y una buena puesta en escena que condujo al Real Zaragoza a la imprecisión sin rebajar su tenacidad por dentro, donde Rubén Díez y Ureña afilaron el abrelatas ante un Zarco estupendo. Pero no era suficiente. El punto, una vez superado la mole psicológica de ir por detrás en el marcador, algo que desconocía, sabía a muy poco. La marcha de Sergio Moreno, una bestia competitiva aunque demasiada solitaria, marcó la frontera oficial de la claudicación visitante. No se había examinado todavía el equipo de Ibai Gómez en la asignatura de pedalear con el viento en contra, pero le salió la vena de máquina desinhibida, perfectamente engrasada y puso el motor al máximo de revoluciones. El entrenador vizcaíno volvió a boxes para fortalecer la medular con Saidu por Espiau, que aún sonreía por su segunda diana de la temporada, y se permitió la licencia de un cambio de neumáticos sentimental con la entrada de Pinilla, el único que no había participado aún ni un minuto, por un Rubén Díez majestuoso como mariscal y como operario en los esfuerzos de repliegue y duelo callejero. Sólo le faltó batir a Zarco para redondear su sobresaliente actuación, y no lo logró porque el meta, a gran nivel toda la noche, se lo impidió en un mano a mano facilitado por Ureña…

Todo le salía que ni pintado al técnico vizcaíno, quizás porque se trae la paleta de los colores de casa y sabe con exactitud cuál aplicar sobre el lienzo. El adiós de Ureña supuso la bienvenida de Pau Sans, otro en la lista de reivindicaciones que Delgado no aprovechó una vez más. El canterano, sí. Hizo el tercero, si bien debería compartirlo con Jardí, por fin liberado de marcajes viscosos y estrechamientos de vías. De un larguero que aún sigue temblando. El lanzamiento zurdo del extremo parecía un largo cambio de orientación, pero resultó un pase con toda la ventaja para Pau Sans, quien superó a Zarco para firmar el tercero a placer. El propio Jardí se llevó su porción de gloria con algo de fortuna. ¿O no?, porque este futbolista parece manejar hasta los secretos del billar y sus carambolas. El Real Zaragoza conquistó el liderato con una goleada, después de vivir un par de partidos diametralmente opuestos pero hermanados por la personalidad de un bloque seguro de sí mismo y de un técnico que hace magia con las sombras chinas, todo lo contrario que un Teruel noble y batallador pero muy permeable a la riqueza que tuvo enfrente y que se desató como una tormenta sobre su frágil bote salvavidas.

4-Real Zaragoza: Anartz, Sangalli, Iranzo, Diego González, Escudero (Pereira 46′), Terrer, Ademo (Delgado 46′), Rubén Díez (Pinilla 79′), Ureña (Pau Sans 74′), Jardí y Espiau (Saidu 60′).

1-Teruel: Zarco, Joserra (Llácer 62′), Álvaro López, Nathanael, Relu, Albisua, Borge, Hugo Redón (Romera 78′), Sesé (Christos 90′), Gallardo (Medina 62′) y Sergio Moreno (Panagiotis 62′).

Goles: 0-1 Sergio Moreno 6′, 1-1 Ureña 45+6, 2-1 Espiau 47′, 3-1 Pau Sans 77′ y 4-1 Jardí 84′.

Árbitro: Manuel Camacho Garrote (Colegio andaluz). Amonestó a Sergio Moreno 6′, Joserra 24′, Saidu 67′, Sangalli 73′ y Llácer 88′.

Estadio: Ibercaja Estadio con 17.255 espectadores.

Foto Real Zaragoza

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