El Real Zaragoza mira por encima del hombro

El equipo de Ibai Gómez reduce a la nada al Ibiza con un control soberano del partido y dos goles de Ureña y empieza el casting para descubrir quién le puede hacer sombra (0-2)

El Villarreal B no sólo impidió con su victoria ante el Atlético Madrileño (1-3) que el Real Zaragoza saltara a Can Misses con opción de ser líder en la apertura de la quinta jornada, sino que confirmó que es uno de los grandes favoritos para conquistar la primera plaza que da derecho al ascenso directo a Segunda. ¿Quién más puede hacerle sombra al Real Zaragoza en la lucha por el campeonato? El Ibiza, que se había distinguido por su elegancia y por su defensa de cristal, no. El conjunto de Ibai Gómez redujo a la nada a su rival de principio a fin con un control soberano del partido en todas las facetas y haciendo sangre de esa flaqueza de la retaguardia de los isleños, un flan poroso e inseguro, un invernadero perfectamente climatizado para los errores. Como había previsto Ibai Gómez, el encuentro tenía toda la pinta de decidirse en la segunda parte, pero durante la primera, sin ejercer una superioridad mayúscula, el conjunto aragonés dejó señales de una mayor envergadura competitiva, con Peter Ademo ofreciendo pinceladas de una actuación colosal como pivote físico y referencia constante en la recuperación y la creación. El técnico entregó el bastón de mando al africano con Terrer cerca pero no a su lado, Pereira a la izquierda, Jardí a la derecha y Rubén Díez como enlace de un único delantero, Vadillo. Estéticamente el partido no ganaba concurso alguno de moda ni de tiro al blanco, pero con tipos como Iranzo, González y Sangalli en el escudo protector, el peligro se reduce a que las manos de Westerveld, muy bien en las salidas, duden en algún balón colgado con malicia o inocencia.

El entrenador tenía preparados cambios para compensar los desgastes. Y los ejecutó con Saidu por Terrer, Ureña por Escudero y Espiau por Vadillo. De los tres, Ureña fue el verdugo del Ibiza en los dos primeros balones con lo que entró en contacto, ambos procedentes de un toque con el hombro de Espiau y de un fallo del delantero al retarse mano a mano con Prieto, cuyo rechace embocó el dominicano a puerta vacía. Había aparecido Jardí, cómo no, para abrir la lata con el exterior de su zurda… La omnipresencia del catalán hace tiempo que dejó de ser casual. Es el rey Midas del Real Zaragoza. Otro que solicita corona es Ademo, quien hizo de la medular su particular latifundio saltando líneas y descargando pelotas con liderazgo atlético y atrevimiento vertical. Rubén Díez, en posición de mediapunta y posteriormente unos metros más atrás, y Vadillo, muy solo arriba, no tuvieron su noche. Tampoco Terrer. Casi todo se redujo a la exhibición del nigeriano, a punto de ver la roja en una entrada algo a destiempo, pero el colegiado, sin imágenes nítidas, consideró que su pisotón sólo merecía la cartulina amarilla. El árbitro también acudió al vídeo para revisar si Espiau había tocado con el brazo antes de que Ureña marcara. Nada que objetar ni anular. Impecable por falta de pruebas Roca Robles, como debe ser.

El Real Zaragoza no recibió un solo disparo a puerta y por lo tanto, como frente al Cartagena, mantuvo su portería inmaculada. El cuarto triunfo consecutivo fue muy coral, si bien la serenidad que transmiten Iranzo y González desborda confianza y reduce a cenizas las intenciones ofensivas del adversario. No dudan en ningún instante, se complementan en los cruces y si sus despejes deben ir a la grada o a la calle, lo hacen sin rubor alguno. Son los centrales ideales para Primera RFEF. Curbelo y Blasco, los del Ibiza, fueron la antítesis. Aunque el juego sea más o menos correcto, en esta categoría los abismos se abren en la firmeza en el ojo del huracán, y el equipo de Ibai dispone de un par de cíclopes infalibles. Carece el entrenador vasco de delanteros de confianza. Otra vez prescindió de todos porque ya ha comprobado que no le rentan. Pau Sans y Delgado no se levantaron del banquillo para calentar, y solo Espiau, peleón pero desastroso en la definición, tuvo sus minutos. El fútbol del Real Zaragoza se desarrolló en su mayor parte por los espacios ganados, por combinaciones de alta velocidad que impidieron al Ibiza respirar detrás de sombras, incapaz de tejer más de tres pases antes de sentir en el cogote la respiración de un zaragocista.

En la quinta jornada, por muy pronto que parezca, faltando un tercer central de garantías, un portero menos desvalido, la ausencia de un Ander Herrera con la que se gana más se pierde y un delantero castigador (cuestiones que ha de resolver en invierno), el Real Zaragoza se ha puesto a mirar por encima del hombro a los equipos de su grupo y a realizar un casting para descubrir quiénes pueden discutirle el liderato o las plazas de playoff en el peor de los casos. Los filiales no son de fiar pese a que el Atlético Madrileño y el Castilla no terminen de afinar los instrumentos. Mucho menos el Villarreal B de Albelda, una orquesta preparada para recibir el año en Viena. Quizás el Murcia, puede que el Jaén y algún tapado… El Real Zaragoza de Ibai Gómez, cuya capacidad para leer lo que necesitan los encuentros antes, durante y después favorece el crecimiento y al asentamiento de las convicciones individuales, progresa y machaca como en Ibiza. No estando en su techo y con goteras en la plantilla que debería atender y solucionar, garantiza ser un concursante muy apto.

0-Ibiza: Prieto, Busto, Blasco, Curbelo, Víctor García, Pedro Ortiz (Varela 68′), Genaro (Fadel 39′), Astals, Valls (Nsukula 79′), Lazo (Yoldi 46′) y Justo (Eslava 68′).

2-Real Zaragoza: Westerveld, Sangalli, Diego González, Iranzo, Escudero (Ureña 56′), Terrer (Saidu 46′), Ademo, Rubén Díez (Monzón 70′), Pereira, Jardí (Cuenca 85′) y Vadillo (Espiau 56′).

Goles: 0-1 Ureña 59′ y 0-2 Ureña 62′,

Árbitro: Juan Francisco Roca Robles (Colegio murciano). Amonestó a Terrer 22′, Rubén Díez 34′, Fadel 41′, Jardí 47′, Ademo 50′, Saidu 60′, Monzón 75′ y Varela 95′.

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