El Real Zaragoza necesita un exorcista

La trascendencia del partido de rivalidad regional del domingo en el Alcoraz hace que se mantenga un silencio absoluto en el Real Zaragoza sobre este encuentro. Si la SD Huesca consigue el triunfo se podrá por delante de los blanquillos y si, además gana el Mirandés su partido ante el colista, la Cultural Leonesa, también le superará en la clasificación. Como «todo es susceptible de empeorar» en plena revolución del vestuario gaditano, se supone que los jugadores darán otra imagen mucho más convincente el lunes frente a la UD Las Palmas.

Es decir, tal y como nos temíamos, este final de temporada va a ser el peor de la historia del club. La angustia puede ser tan profunda que se produzcan episodios indeseados después del partido en la capital altoaragonesa, puesto que seguidores blanquillos habrá dentro del escenario azulgrana y fuera del estadio. Me comentó hace un par de días un aficionado zaragocista en la calle, mientras estaba depositando las botellas de vidrio y la bolsa de los plásticos en los correspondientes contenedores, que se podría buscar una solución para que se notase la presencia del León en Huesca. Recordando la temporada donde el gran Jorge Usón tuvo la amabilidad de interpretar mi personaje con un sombrero mejicano en el programa de TV «En el fondo norte de Cracovia», me dijo entre el sonido de las botellas cayendo al fondo del cubo verde que estaba vacío, si podían disfrazarse de mariachi que eso no lo había prohibido don Agustín Lasaosa, el de Oikos. Desde luego es una buena idea, como también vestirse con traje de flamenca o de traje de campero, según te apetezca, ya que estamos en la Feria de abril. Incluso con indumentaria de picador y su «castoreño», pero sin caballo ni vara.

Dejando a un lado el humor somarda que tanto nos caracteriza y que suelo interpretar en mis artículos y comentarios, siento preocupación por un enfrentamiento entre radicales de ambos conjuntos. Además de la peligrosidad que pueda conllevar, la imagen aragonesa se haría añicos en los medios nacionales y la distancia enorme entre ambos clubes se polarizaría. Desde los primeros tiempos de la humanidad el odio se producía entre poblados cercanos para someterlos o destruirlos, lo que pasa también con los animales sin que haya habido ningún cambio. Todos los carnívoros arrojan de su territorio a quienes intentan mezclarse con la manada dominante o los matan, además de otros herbívoros como los hipopótamos que son los más peligrosos incluso para el hombre si se introduce en las aguas de su río. Cuando la ira desconecta nuestro cerebro regresamos a las cavernas y podemos comportarnos como los chimpancés en la época de apareamiento, que se vuelven locos.

Si regresamos a lo más próximo está claro que hay jugadores que ya han perdido la concentración. Keidi Bare después de disculparse con David Navarro, resulta que sufre una microrrotura muscular; Soberón está fuera del grupo por lesiones o estados emocionales que le impiden rendir en su puesto; Akuouoku y Agada esperan terminar su tránsito en esta ciudad mientras que el rendimiento de Larios, Pomares, El Yamiq, Kodro, Cumic, Toni Moya y Andrada se ha caído por el contenedor de vidrio de al lado de mi casa. Incluso David Navarro que después de sus inolvidables declaraciones sobre «el ventilador de mierda», parece como si se dejase llevar por la maldición que tiene este club.

El otro día leí que la Asociación Internacional de Exorcistas mantuvo una reunión en marzo con León XIV donde valoraron la necesidad de tener más poder en la Iglesia para detener el auge global del satanismo y del ocultismo. Yo creía que eso ya no se hacía pero ya que está en alza, podría llamar Fernando López a monseñor Francesco Beamonte, que es el presidente de la citada asociación, para que valorase la situación del club, no solamente de la plantilla, para intervenir en uno de sus ritos sacramentales y liberar al Real Zaragoza de cualquier influencia maligna. También se puede echar mano de los musulmanes debido a su población en auge en la península ibérica porque creen en algo parecido, el «Ruqyah». Es decir, expulsar a los poseídos por «yinn» (genios o espíritus) a través de la recitación audible del Versículo del Trono (Corán 2:255) y así liberar a esa persona de los demonios. También el «Yom Kipur» judío con la lectura de sus salmos imprecatorios, el «Chamanismo», el «Vudú», o los «Rituales de Exorcismo Tibetano» entre otros. Para terminar con esta inmersión cultural histórica de la liberación humana de los espíritus malignos, apuntar que el exorcismo tiene su origen en el griego antiguo y que significa «atar mediante juramento».

Si he conseguido durante unos segundos eliminar de sus cerebros la inquietante visita del Real Zaragoza al campo del Huesca y lo que podría ocurrir si se pierde o se desatan conflictos incívicos, me daré por satisfecho y valoraré al margen de mi agnosticismo si puedo entrar en alguna de estas comunidades y formarme como exorcista del más alto nivel.

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