Demasiados silencios rodean al Real Zaragoza que sigue ofreciendo una imagen de incertidumbre en su planteamiento como empresa. La forma emocional e intensa de expresarse que ofrece Ibai Gómez en sus apariciones ante los medios de comunicación, además de su espectáculo gestual en los partidos, llama la atención del aficionado blanquillo. Que lo asimila de manera inconsciente y se tranquiliza por contar con un nuevo “espécimen” muy diferente a los anteriores jefes del banquillo.
La nueva propiedad tiene como objetivo que el pasado se olvide, tanto el histórico como las últimas temporadas que han llevado al descenso, para plantear con modestia un resurgimiento con el cambio generacional de los asistentes al estadio modular. Ya trascendió hace meses la palabra “adanismo” para definir el objetivo de negocio de los inversores internacionales. Según la RAE, es la tendencia a comenzar una actividad o idea como si nadie la hubiera hecho antes, ignorando por completo la experiencia y el conocimiento previo. En definitiva, es el hábito de actuar como el primer ser humano en la tierra, rechazando la historia, los errores pasados y los consejos de quienes ya lo intentaron. En el entorno corporativo se le conoce a veces como el «complejo de Adán». Suele darse cuando entra un nuevo líder o cuando un emprendedor asume que su idea revolucionará el mercado sin mirar atrás.
La pérdida de cien millones de euros de su valor de mercado ha obligado a los administradores a invertir lo mínimo posible en la plantilla y con los beneficios de la salida del club de futbolistas profesionales, llenar los huecos de la despedida de empleados y reajustes en un equipo de trabajo excesivo para la Tercera División Nacional, dependiente de la RFEF. El objetivo es, sin duda, la construcción de la Nueva Romareda. Un estadio cuya imagen ha sido asumida como un escenario ideal para los zaragocistas, en una ciudad estratégicamente situada en el mapa y sin problemas de independentismo extremo como en el País Vasco y Cataluña. La creación de franquicias en su interior, restaurantes y locales comerciales, la explotación de palcos VIP y la celebración de conciertos y espectáculos, aumentan el valor del entorno y la edificación de viviendas a su alrededor.
Tampoco merece la pena olvidar que el proyecto del estadio está financiado por el Ayuntamiento, el Gobierno de Aragón y una sociedad dentro de la propiedad del Real Zaragoza. Ya comienza a hablarse de la escasa inversión del club y que ha sido asumida por la corporación municipal. También del posible retraso hasta marzo de 2028 de su inauguración, por problemas de energía eléctrica a causa de la importante actividad desarrollada en el proyecto. Con lo cual no se podría comenzar hasta julio o agosto de ese año la campaña de abonados y la contratación de los eventos musicales, deportivos o de espectáculos diversos que retrasarían los ingresos de la sociedad.
Mientras tanto, el que fuera Real Zaragoza CD ha sido sustituido por otro club con el mismo escudo y cuyos rivales serán el Europa, Sant Andreu, Ibiza, Águilas, Cartagena, Algeciras, Juventud de Torremolinos, Rayo Majadahonda o los filiales del Real Madrid, Atlético de Madrid y Villarreal entre otros, con el mayor de los respetos.
Hará falta, sin lugar a dudas, una extraordinaria capacidad de olvido en el zaragocismo, más aún cuando declaró Ánder Herrera a su llegada el deseo de, en diez o quince años, regresar a Primera División.

