Los centrales fabrican la pólvora casi en solitario

Diego González y Rubo Iranzo fueron los atacantes más peligrosos ante el Villarreal B, una tendencia que se repite en las últimas cuatro jornadas con un solo triunfo y que incide en la ausencia de un goleador puntual

El Real Zaragoza juega para ser primero en la jornada 38. El Villarreal B, por su trayectoria y su partido anoche en el Ibercaja Estadio, persigue el mismo objetivo con sólidos argumentos. Albert García abrió el marcador con su séptimo gol de la temporada y Álvaro García, uno de sus centrales, firmó el segundo visitante. Tiene el equipo groguet más variedad aún en la finalización con Barattucci, Fofana, Gaitán o Bonafé. Empatados a puntos en la cima de la clasificación, el equipo de Albelda le lleva ventaja en la parcela atacante. En el encuentro que enfrentó a ambos ni Espiau primero, con tres tantos en su cuenta, ni Delgado, bajo cero en Liga, tuvieron la más mínima oportunidad. Ureña tampoco ve puerta desde el partido frente al Teruel. Un penalti transformado por Jardí tras el rechace de Kinareykin y un cabezazo de Diego González permitieron rescatar un punto. La producción ofensiva de los aragoneses se resumió en su mayor parte a balón parado, con el propio Diego, el futbolista con más presencia en área rival del encuentro, e Iranzo como protagonistas de las mejores ocasiones. Una fue a las manos del portero ucraniano; la otra la repelió el larguero. La tercera supuso el 2-2 definitivo para delirio del Ibercaja Estadio y para seguir compartiendo el liderato con el filial del Submarino. El Real Zaragoza muestra una conducta competitiva de campeón, pero continúa pendiente de que su ambición en su mejor versión y su fe en los peores momentos tengan la colaboración de un delantero de profesión goleador. Jardí ha aportado dianas y asistencias y Ureña ha puesto de su parte. No es suficiente para pugnar por lo más alto.

En las últimas cuatro jornadas, el equipo de Ibai Gómez ha logrado una victoria. En dos ocasiones ha huido de la derrota con agonía extrema y en Can Dragó derribó al Europa con el reloj consumiendo sus últimos minutos. Su capacidad de reacción y de convicción son encomiables, si bien esa espiritualidad ha venido emparejada a riesgos muy elevados que no debe permitirse con tanta asiduidad un aspirante al ascenso directo. Ya hubo avisos contra el Antequera, con un gol de Espiau en el minuto 91, y con el Cartagena, al que derribó Jardí jugando el Efesé con uno menos por expulsión de Jean Jules. La visita al Atlético Madrileño reabrió una hoja en el calendario con los centrales transportando la pólvora casi en solitario. Espiau acudió a la cita en ese partido, pero fue un doblete de Iranzo el que mantuvo con vida al Real Zaragoza hasta que Jardí igualó el 4-2 desde los once metros en el minuto 102. En Murcia, donde el Real Zaragoza fue sometido a una severa persecución individual, no hubo forma de marcar, mientras que en la salida para medirse al Europa, Diego González peinó un córner lanzado por Rubén Díez y, con la ayuda de la espalda de Álex Cano, se metió los tres puntos en el bolsillo muy próximo al final del encuentro. Este sábado, de nuevo los colosos que protegen a Westeverld fueron los que acudieron al otro extremo del campo para encender la mecha. Es estupendo y emocionante contar con héroes inesperados, con líderes ungidos por el aceite del carácter y la personalidad. También lo sería que en la artillería hubiese un ‘9’ asiduo para repartir como mínimo el trabajo en esta empresa que sólo contempla dar el salto a Segunda.

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