Luces en el horizonte

La derrota del Eldense ayer rebajó el nivel de frustración que provocó una nueva jornada sin ganar en La Romareda. De poco vale lastimar un empate postrero cuando cada semana vemos muchos goles a partir del minuto 90. Sin ir más lejos, esos instantes finales salvaron al equipo aragonés siete días antes en Granada. El duelo directo frente al Eldense no me parece una final, pero sí que puede condicionar enormemente la tendencia del Zaragoza. Un empate, además, resolvería poco en cuestión de oxígeno.

Sigo pensando que el trabajo de Ramírez con el conjunto blanquillo va creando mayor ensamblaje, mejores ayudas y aprovechamiento de los espacios, ciertos automatismos… que sin embargo no dan todavía para tener regularidad en las victorias ni siquiera para sostener esta más de noventa minutos.

Me alegró mucho que marcara Soberón después de ese periodo de cuatro meses en el que nunca hemos conseguido saber verdaderamente qué le sucedía a nivel físico. En el plano mental sí que hemos conocido de su boca que necesitó ayuda externa para recuperar la plena confianza.

Y me gustó que lo hiciera porque además él anunció, en un ejercicio valiente para un futbolista, que iba a volver a ser el que fue. Y el que fue era un tipo que salía casi a gol por partido. Y marcó. Espero que ese chute de autoestima en un momento tan propicio nos traiga mejores noticias aún.

Rescato también algo que se caía de maduro pero que no acabábamos de ver: la titularidad de Pau Sans, un jugador desequilibrante y ambicioso, tremendamente comprometido con su causa, que es la del Real Zaragoza también. Desde que llegó a la Ciudad Deportiva en edad alevín se adivinaba lo que es, un delantero con mucha versatilidad. Porque eso es lo que es, un futbolista capaz de penetrar por ambos extremos, pero igualmente un nueve que, partiendo de esa posición, hace el movimiento de cinco metros que lo planta delante del gol. Y si este no ha llegado en más ocasiones estoy convencido de que es por falta de continuidad.

Por otro lado, vi una Romareda más calmada, no tan sujeta al juicio rápido, menos nerviosa o menos transmisora de esa tensión, pensando en crear un caldo de cultivo agradable para el desempeño del futbolista. La decepción por el empate final fue un palazo tremendo, pero la enseñanza de que mientras hay partido debe haber apoyo vivió el sábado un capítulo diferente y esperanzador.

No imagino un escenario distinto a las nueve de la noche del próximo sábado, cuando visite el estadio zaragozano el Eldense y ambos conjuntos desfilen uno por cada lado del alambre. Ramírez tiene una semana para sumar dos pinceladas a la carrocería de su equipo y dotarlo de un plus de competitividad que alcance para los tres puntos.

One comment on “Luces en el horizonte

  • César , Direct link to comment

    Trece temporadas en segunda división sumando la que viene y como poco…
    La falta de exigencia de todos los estamentos del club propicia que también la afición sea conformada, no se explica de otro modo que sigan yendo veinte mil a La romareda.

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