La atroz gestión del técnico de los lesionados, todos tiesos, y los tres cambios en el 43 para buscar una remontada que se produjo por gentileza de un Ceuta con diez la segunda parte acaban en un empate terminal (2-2)
David Navarro tenía que gestionar una situación hasta cierto punto cómoda ante un Ceuta que no se jugaba nada: sacar a Bare, Francho y Rober, todos tiesos como el palo de una escoba, o decidirse por los futbolistas más sanos que tuviera en un encuentro que sólo admitía la victoria. Sus decisiones resultaron atroces porque sabía perfectamente el estado físico de los tres y, como un principiante, para una cita que sobre todo pedía intensidad se dejó hipnotizar por sus cromos favoritos. Desde la alineación dio motivos para que un rival en modo avión se animara a ganar en el Ibercaja Estadio cuando le daba exactamente igual. El Real Zaragoza careció de piernas, de pulmón, de corazón, de ánimo y de guía. Absolutamente descuartizado desde la planificación fue un conjunto mutilado por detrás en el marcador, tras la remontada nada épica y concediendo en el minuto 89 a balón parado y en superioridad numérica un empate terminal para sus intensiones de salvación. La incoherencia administrativa desde el banquillo y los fallos amateur en portería, defensa y ataque volvieron a penalizar a un conjunto aragonés que ha agotado el mensaje motivador de su entrenador, una estrategia que a largo plazo necesita por obligación del talento que no existe en ningún rincón del vestuario. Rezarán los todavía creyentes para que el Cádiz pierda mañana en Gijón, una misa negra donde su propia sangre helada les ahoga. Está descendido. Lo ha estado toda la temporada. «Que cada uno enchufe el ventilador de mierda y se ponga delante», dijo en la rueda de prensa para subrayar los fallos de sus futbolistas. Debería percatarse de que él es uno de quienes lo ha activado. Qué poco gusto, que mínima clase.
Quiso rectificar Navarro su aberrante once inicial y lo hizo de una forma grotesca, después de que a Pinilla, a quien también recuperó para este partido, perdiera un balón que venía a recoger al borde del área zaragocista. El Yamiq le había enviado un dolmen giratorio en lugar de un pase y el canterano no lo supo defender ni controlar de espaldas, la faltó cuerpo y picardía. El robo lo cogió Anuar y se lo puso en la cabeza a Konrad, que encontró la escuadra de Andrada. El gol hizo que el técnico entrara en erupción y ejecutó un triple cambio en el minuto 43 para quitar a Bare, Aguirregabiria y Pinilla. Podía haber esperado al descanso, sobre todo por delicadeza hacia el canterano que le ponía la carne de gallina en otros tiempos, pero como un emperador en sus últimos días, marcó el pulgar hacia abajo para apagar el incendio en la grada y metió a Sebastián, Mawuli y Kodro. El lateral y el ghanés confirmaron que perfectamente tenían cabida de principio y el bosnio que sigue en la enfermería. El encuentro no iba hacia ninguna parte con el 0-1, quizás a un lugar peor, pero en el 49 Yago se autoexpulsó por un pisotón incompresible sobre Dani Gómez. Sin fútbol pero por puro aplastamiento, superioridad y tiempo frente a un Ceuta en nada afectado pese a quedarse con uno menos, era cuestión de paciencia y puntería llevarse los tres puntos. Rober empató con una vaselina y en el 85, una mano de Matos fue castigada con un penalti que Dani Gómez transformó con el ‘Sí se puede’ agrietando las gargantas.
El 2-1 no había sido producto de heroicidad alguna, sino de un par de gentilezas de los caballa, que en lugar de dejarse ir y con las fuerzas justas aguantaron el típico chaparrón de ocasiones locales, oportunidades que una vez más dejaron en evidencia que el gol es un suplicio para este Real Zaragoza. Kodro, Mawuli, Cuenca (¿qué hace Cuenca en la reserva?)… Casi casi. Nada nada. El ventilador de la mierda de Navarro giró bruscamente en un córner en el 89, una faceta, la del balón parado, que se supone que los técnicos deberían haber corregido por tratarse de un mal endémico. Pero ante un Ceuta reventado que pisaba por primera vez el área de Andrada en toda la segunda mitad, se produjo un seísmo de desatenciones en cadena con el que Marcos Fernández, en un remate acrobático a un metro de las cejas del guardameta argentino, estableció la igualada. No tuvo nada que con la fatalidad, sino con la imposición de la calidad frente a un portero lastimoso y una defensa pasmada. La puñalada venía de mucho antes, de la familia, de un David Navarro que decapitó a su ya descabezado grupo por no saber interpretar lo necesario para este momento. Ya ocurrió con el Mirandés y el Córdoba. Comentó que no era un mago cuando le dieron el cargo. Si acaso un trilero al que le han pillado el truco. Tuvo su breve momento de gloria merecida, pero no, no es Nayim.
Real Zaragoza 2: Andrada; Aguirregabiria (Juan Sebastián, min. 42), El Yamiq, Insua, Larios (Tasende, min. 76); Keidi Bare (Mawuli Mensah, min. 42), Saidu, Hugo Pinilla (Kenan Kodro, min. 42), Rober (Cuenca, min. 87), Francho; Dani Gómez.
AD Ceuta 2: Andrada; Aguirregabiria (Juan Sebastián, min. 42), El Yamiq, Insua, Larios (Tasende, min. 76); Keidi Bare (Mawuli Mensah, min. 42), Saidu, Hugo Pinilla (Kenan Kodro, min. 42), Rober (Cuenca, min. 87), Francho; Dani Gómez.
Goles: 0-1 Konrad, minuto 31. 1-1 Rober, minuto 56. 2-1 Dani Gómez (penalti), minuto 85. 2-2 Marcos, minuto 89.
Árbitro: Morilla Turrión (Navarra) amonestó a los jugadores del Ceuta Carlos Hernández, Anuar, Matos, Marcos y al entrenador Romero, expulsando por roja directa a Yago y a Rober por parte del Real Zaragoza.
Incidencias: Partido correspondiente a la 36ª jornada de la Liga Hypermotion disputado en el Ibercaja Estadio con la presencia de 17.518 aficionados. El exfutbolista Nayim realizó el saque de honor.


Ha sido marcharse del terreno de juego el bueno, es decor Rober, y encajar el gol del empate, aunque ha sido en un saque de esquina. Lo mismo que el partido anterior. Andrada da pena, vaya gol.
DEP Real Zaragoza. Primera parte tirada a la basura contra un Ceuta que venía de paseo, y luego ni con la expulsión, ni con el penalty a favor se ha ganado. No hay tensión competitiva, y muchos jugadores no creen en la salvación, se nota que ya solo esperan el final de este calvario y cambiar de equipo. Qué lástima da todo. Y los políticos mirando las obras de la nueva Romareda como si fuera un triunfo, gestionado por especuladores extranjeros que les da igual si allí va a haber encuentros de fútbol, al rugby, conciertos de música o botellones universitarios, lo que sea pero que dé dinero. Alea jacta est