Sin apenas respiración yace en la cama con los brazos cruzados el nonagenario Real Zaragoza que está acompañado de su familia; la más cercana, la que desea disfrutar de la herencia y la que apenas conoció su vida, solamente estos últimos momentos. También está el sacerdote que busca el instante de la extremaunción para que Dios perdone a su hijo en tránsito. Parte del duelo ya ha sido asumido por la afición, que siempre amó al club, y que se prepara para el velatorio, el funeral y el entierro. Cualquier otro Real Zaragoza que surja de sus cenizas será algo totalmente diferente y solamente tendrá el ADN y algunos rasgos genéticos. Los que necesitan que esto vaya rápido ya se están moviendo desde hace días sacando ropa, vajillas y lo poco que aún hay en la hucha de su casa, que es de alquiler. Aprovechando el dolor zaragocista para montar su circo con bares, tiendas y actuaciones en la puerta de entrada. Y la lejana, con ideas para construir cuanto antes la réplica del león rampante.
Es cierto, el Deportivo de la Coruña descendió a Tercera División pocas temporadas después de ganar una Liga. Y también cayeron en el olvido del fútbol nacional el Racing de Santander, Málaga, Logroñés, Celta de Vigo, Real Oviedo, Nástic de Tarragona, Hércules de Alicante y CD Castellón. Algunos incluso desaparecieron y fueron recreados con similares denominaciones y colores, pero ninguno de ellos tuvo la historia de «Los Alifantes», Los «Magníficos», «Los Zaraguayos», «El Zaragoza de salón» de los años ochenta y «La Quinta de París». Con cincuenta y nueve temporadas en Primera División, seis Copas del Rey, Una Supercopa de España, una Copa de Ferias y una Recopa de Europa. El decimoprimer club en la clasificación histórica en Primera División. De ahí, a la nada.
Tengo entendido que el grupo de la actual propiedad está nervioso y ofreciendo a personalidades, empresas aragonesas y exfutbolistas de varias décadas, la posibilidad de sumarse al «gran proyecto local» para convertir al Real Zaragoza en una especie de explosión de júbilo para crear un nuevo plan desde la capital aragonesa. No parece que hayan hecho la ola ni los políticos favorables a la Nueva Romareda –que bastante tendrán que hacer para pagar lo que no pueda asumir la propiedad liderada por Juan Forcén– ni a los empresarios locales. Si Ibercaja, Heraldo y las constructoras de Juan Forcén ya están dentro, no parece que Amazon, Stellantis, Balay, Alliance Healtcare, Esprinet Ibérica o Ronal Ibérica, vayan a arrojarse al vacío porque su origen se encuentra en Estados Unidos, Alemania, Suiza, Países Bajos o Italia. Tampoco tiene pinta que Pikolin regrese, aunque haya una buena relación entre los dirigentes de ambas sociedades, o La Saica que no necesita ese tipo de publicidad porque ya están totalmente integrada en Zaragoza desde hace mucho tiempo. Las empresas originarias de Huesca como Fribin o el Grupo Pini, no parece que sientan especial ilusión por vincularse a los blanquillos, al margen del Grupo Empresarial Costa y el Grupo Arqa que tienen el 95,75% del capital del club que preside Agustín Lasaosa.
Me han comentado también desde dentro que los empleados del club, tanto en las oficinas, como en las tiendas y en la Ciudad Deportiva, están muy preocupados por el lógico despido que asumirá la propiedad que no tendrá capacidad económica ni de negocio para continuar con la misma estructura. Y también es lógico que los medios de comunicación locales sufrirán el impacto del descenso.
Mientras tanto, Joseph Ourghulian y su mano derecha, Pilar Gil, guardan silencio al pasar por el Pilar. Además de ser el Presidente de PRISA y de las empresas vinculadas al grupo, forma parte de Amber Capital, Indra y Tavira cuyo máximo accionista es Jiménez de Parga, muy cercano a Gil Marín. ¿A quién le va a vender las acciones el consejero delegado del Atlético de Madrid y sus sociedades, cuando a través de sus medios de comunicación ha reprochado a Mariano Aguilar el fracaso deportivo de la temporada?
No lo sé, pero si les digo quién es posible que sea el próximo director general del Real Zaragoza después del cese de Fernando López, si finalmente consiguen la mayoría la facción aragonesa de la sociedad, seguro que les da un soponcio, un patatús o un jamacuco.

