Cerrado el lamentable capítulo de El Alcoraz con un inoportuno cambio en la portería hasta el final, el Real Zaragoza intenta reengancharse a la lejana salvación ganando a un Granada que no viene de turismo y pendiente de tres partidos más
La tierra quemada que ha dejado el incendio de El Alcoraz para el Real Zaragoza, que tiene que prescindir de Esteban Andrada por sacudirle un guantazo a Pulido que le ha costado al argentino 13 partidos de sanción, muestra sin embargo un trébol entre las cenizas. La derrota contra el Huesca y las expulsiones del guardameta y de Tasende supusieron un precio elevadísimo para un equipo que arranca la jornada de penúltimo y que podría acabarla fuera de la zona de descenso si vence este viernes al Granada en el Ibercaja Estadio (21.00), pierde el Cádiz contra el colista Cultural y no ganan los oscenses en Santander frente al líder ni el Mirandés en su visita al Almería, segundo clasificado. La carambola es factible pero la carga el diablo. Primero porque el conjunto de David Navarro está hecho un desastre por mucho que siga apelando al sí se puede y a la resistencia eterna. Segundo, porque depender de los demás a estas alturas de la competición es hacer malabares con el recipiente de cicuta sobre la comida. Hay una tercera cuestión que se está pasando un poco por alto: los nazarís no van a venir de turismo porque, y lo ha dicho Pacheta, su entrenador, quieren cerrar de inmediato su continuidad en Segunda. En el caso de no sumar los tres puntos y que el Cádiz se imponga en León, es muy posible que el Real Zaragoza firme su descenso virtual a Primera RFEF porque se descolgaría a cinco puntos de los andaluces con 12 por disputarse.
Otro encuentro en el tren de la bruja y otra oportunidad de ver la luz, cada vez más tenue, casi imposible de distinguir. La distancia con la esperanza no es imposible, no así la latitud de la dificultad. En ese estado ya de máxima incertidumbre y en manos de terceros habrá qué comprobar qué Real Zaragoza se despliega en el campo. No ha ganado sus últimos cinco partidos, marcando una progresiva curva descendente de rendimiento a su fútbol ya de por sí bajo sospecha. Se le pide para la ocasión su mejor versión, un perfil apenas distinguible en un par y cortos tramos de la temporada, castigado por la penosa configuración de la plantilla, lesiones propias de fichajes con poca salud y un considerable número de bajas en acto de servicio, con nada menos que ocho rojas y cinco dobles amarillas, récord de la categoría. Su divorcio con el gol es tremendo, al igual que con la puntería los días que se pone a disparar a todo trapo con una carabina de feria. Navarro también ha perdido el efecto imán de su discurso cálido y emotivo frente a una realidad de temperaturas árticas, y el técnico se ha puesto a buscar soluciones donde no las hay, como ese rombo chato de creatividad que se inventó para Huesca. En esta ocasión abandonará el destartalado laboratorio y regresará muy posiblemente al 1-4-4-2 como estrategia más natural. Para eso, sin embargo, necesita que los tocados aguanten…
En el centro del campo está la madre del cordero, una medular de la que es casi seguro que desaparezca Saidu. Mawuli apunta a regresar al doble pivote con Francho, Rober a la derecha y la izquierda abierta a varias opciones con Cuenca de favorito, mientras que Kodro y Dani Gómez formarían arriba. Depende de cómo esté el bosnio, que en las últimas tres jornadas ha salido desde el banquillo porque su delicado estado muscular sólo le da para revulsivo y a muy última hora. Si el delantero no llega una vez más para el once, quizás sea Guti el elegido para juntarse con el ghanés, con lo que Francho seguiría en la derecha y Rober se mantendría como enlace de Dani Gómez ya con otro sistema. El Real Zaragoza está hecho puré, mucho más sin un Andrada que no deja huérfana la portería pero condicionada a que Adrián no acuse la falta de partidos. No tiene más remedio el conjunto aragonés que agarrarse a la épica sin héroes, a una afición que no tira la toalla aunque su espíritu guerrero gotee sangre sin parar, a que el Cádiz, el Huesca y el Mirandés le echen una mano y se mantengan en el precipicio. El trébol de cuatro hojas respira entre llamas. No por mucho tiempo si no se le riega con un triunfo que el Granada no va a entregará gratis. Pacheta cuenta con las bajas de Luca Zidane, que cubrirá con Ander Astralaga, y del central Manu Lama, y dispondrá de Álex Sola tras faltar al pasado encuentro contra el Almería. El Granada ha recibido 13 goles en sus cinco últimos compromisos (ocho de ellos ante Albacete y Almería) y sólo ha ganado a la Cultural. No está para bromas, pero tiene jugadores con la calidad de su goleador Jorge Pascual, Sola, Arnáiz, Trigueros en su ocaso… Y físico, bastante más físico que el Real Zaragoza.
Foto Real Zaragoza

