El entrenador, con un Real Zaragoza aún en el horno y mejorado en la segunda parte, ve cómo su equipo se impone al Bilbao Athletic con dos jugadas de gran belleza asociativa (3-1)
Paseó el Real Zaragoza mucho tiempo por sus eclipses particulares, entre ellos una apuesta por ser protagonista que sólo consiguió imponer en la segunda parte. Ibai Gómez tiene una idea que pasa por la alianza con el balón, pero el equipo inicial y la estructura táctica llevaron su mensaje al fondo de la botella, ahogado por sus dudas, imprecisiones y presiones a medio gas que el Bilbao Athletic aprovechó para entretenerse y amenazar a Westerveld, de nuevo esencial para revestir las grietas. La lesión de Diego González, que acabó en el hospital con una conmoción cerebral, empeoró las cosas, una defensa que con Tachi y Gabilondo duele hasta la médula. La decisión de conceder a Ademo libertad para moverse por todo el frente produjo un considerable caos, sin que Jardí, como viene siendo habitual, tuviese el mínimo destello, con Pau Sans en solitaria aventura de 9 y Cuenca quemando más césped que el caballo de Atila en sus ingentes esfuerzos. Sin embargo, el técnico se fue feliz del Ibercaja Estadio porque su equipo ganó como le gusta, con dos acciones de gran belleza combinativa y un tanto final de Hansson. Además, el recién llegado Joaquín Delgado goleó como un ariete de toda la vida. ¿Se puede pedir más? A gusto del consumidor. Sin duda fue un triunfo de autor, pero sobre todo de talento puntual más que de dominio perseverante, con un taconazo de Vadillo para desatascarlo todo y para enmarcar. En cualquier caso, la luz se encendió para mostrar detalles de nivel, para compensar mucho tiempo en la oscuridad y la espesura.
A una semana de que empiece la competición y con el Numancia esperando mañana en Los Pajaritos para cerrar los amistosos de pretemporada, el resultado se agradece porque vino acompañado de construcciones ofensivas muy coquetas, deslumbrante la segunda. Los vascos, en demasiados capítulos superiores con la pelota y los conceptos, habían empatado en una desatención imperdonable de Tachi, que dejó que un centro de Santos, el portero de los cachorros y heroe en varios despistes de sus compañeros, le superara para alegría de Korkut, quien finalizó con una vaselina imposible para Westerveld. El Real Zaragoza y sus cuestiones por trabajar. Pau Sans, después de haber dispuesto de dos ocasiones para marcar, había embocado por fin una asistencia de Gabilondo, una múltiple intervención de futbolistas con paciencia y toque en la frontal hasta que Terrer halló la aguja en el pajar. Todo parecía venirse abajo. No obstante, los cambios en el descanso ya habían dado cierta fluidez al juego. Sin Ademo y Jardí, retirados por el entrenador de la partida, Vadillo y Delgado afilaron algunas transiciones. El fútbol no mejoraba en su totalidad pero el giro de Ibai Gómez del indescifrable jeroglífico de la primera mitad al reparto más racional de la segunda contó con la participación de las individualidades.
La gestación del 2-1 premió su modelo, que sembró la noche de fuegos artificiales. Vadillo se sacó de la chistera un taconazo para prolongar el desmarque en velocidad de Pereira, ya con la séptima marcha puesta y la cabeza levantada para otear el horizonte del segundo palo. Del periscopio del lateral salió un centro que Joaquín Delgado cazó con sangre en los ojos, un tanto de delantero centro, de depredador furtivo y hambriento. Hansson calcó el tanto del Bilbao Athletic con Westerveld de protagonista y selló la victoria de un Real Zaragoza que esta vez golpeó con purpurina en los guantes, con un par de joyas que engalanan una esencia todavía intermitente. El técnico y el público disfrutaron. Hay calidad. También falta en bastantes posiciones. Vadillo es de otro mundo. Quizás este extraterrestre sea el eslabón entre querer la luna y bajarla al césped.
Real Zaragoza, 3: Westerveld; Gabilondo, Tachi (Saidu, m.84), Diego González (Barrachina, m.26), Escudero (Pereira, m.70); Lucas Terrer, Ander Herrera (Rubén Díez, m.70); Jaume Jardí (Vadillo , m.46), Marcos Cuenca (Hansson, m.84); Ademo (Joaquín Delgado, m.46) y Pau Sans (Tobajas, m.70).
Bilbao Athletic, 1: Santos; Zarandona, Izagirre, León, Ilyas (Barandalla, m.39); Sola, Adrián Pérez; Oyono, Huestamendia; Beñat García, Vizcay. En la segunda parte jugaron Peciña, Olabarrieta, Selton, Korku, Lete y Unax.
Goles: 1-0, m.69: Pau Sans. 1-1, m.76: Korkut. 2-1, m-81: Joaquín Delgado. 3-1, m.81: Hansson
Árbitro: Alfredo Ramo (C. Aragonés)

