Ibai Gómez: «No hay nada más arriesgado que arriesgar»

Ibai Gómez ya trabaja para hacerse cargo del Real Zaragoza la próxima temporada, en un escenario extraño y doloroso para la entidad y sobre todo para su afición, fuera de su ecosistema natural, el fútbol profesional después de 13 duras temporadas en Segunda y una historia que le sitúa entre los mejores clubes del fútbol español en la élite que ahora ha perdido de vista. El técnico bilbaíno ha tenido una breve experiencia en ese segundo peldaño, con el Andorra, donde puso su cargo a disposición de Gerard Pique al comprobar que su equipo no respondía a sus estímulos. Venía de Segunda RFEF, donde consiguió ascender al Arenas con un estilo llamativo y eficaz. Amigo, socio en negocios de hostelería y discípulo de Marcos Llorente en todas sus teorías desde que ambos coincidieron en el Alavés, tanto de nutrición como en relación más directa posible con la naturaleza («Marcos me cambió la vida», dice), el técnico vizcaíno concedió una amplia entrevista el pasado mes de noviembre en el podcast Mentes indomables donde se desnuda como entrenador y también como convencido defensor de que el cambio en la alimentación y en los hábitos de vida mejoran sensiblemente al futbolista. Debutó con el Athletic en 2010 frente al Real Zaragoza en sustitución de Toquero, sufrió una grave lesión de rodilla cuando únicamente habían transcurrido 2 minutos y 38 segundos. Había cumplido su sueño tras una viaje inaudito: en 13 meses pasó de regional con el Santutxu (donde estuvo además 13 años entrenando a las categorías base) a jugar en San Mamés previa estancia en el Sestao de Segunda B. Superó una depresión en su segunda etapa en Bilbao y un melanoma en 2016 y ahora se expone al sol con prudencia pero sin miedos. Su pasión es el fútbol y la vida no convencional, convencido de que hay otros caminos que los tradicionales para conseguir una mejor calidad de vida «tengas 20 u 80 años».

Su método: «Para convencer a un jugador es importante que le hagas creer en tu modelo. Y si tienes una idea es mucho más fácil. Yo quiero un equipo proactivo, que esté lo más cerca posible del área del rival y lo más lejos de la suya porque así será más difícil que te marquen. No hay nada más arriesgado que arriesgar. Asumimos riesgos pero intentamos que no sean innecesarios. Esto lo trabajamos con diferentes herramientas que lleguen de una manera manera controlada con el mayor número de jugadores al último tercio donde están los jugadores con más calidad que te pueden ganar los partidos. En la parcela defensiva buscamos un equipo que busca recuperar el balón lo antes posible. No robarlo, porque siempre debe ser nuestro lo antes posible y lo más lejos de nuestra área. Es cierto que dejas muchos metros a la espalda y eso hay que trabajarlo. Al final los entrenadores somos unos copiadores de ideas y en función de que cómo quieres que sea tu modelo integras conceptos hasta dar forma a tu filosofía».

Su papel: «Lo más difícil para un entrenador es acertar durante el partido. Hoy en día tú estudias al rival, pero el rival también lo hace contigo. Lo que haces es que el futbolista tenga la información y el entendimiento del juego y en función de lo que haga el otro equipo tome las decisiones correctas. Tú tienes que hacer lo mismo. Analizar lo que sucede en los encuentros para contrarrestar lo que hace el adversario. Ahí está el juego y me encanta. Soy muy activo y es otra de las cosas que me ayuda. Aunque no me oigan en el campo, si los futbolistas me ven con energía, ellos se activan también. En lo entrenamientos me pasa igual y estoy muy encima de ellos. No quiero que dependan de mi voz, de lo que les voy diciendo, sino que tienen que ser capaces de tomar las decisiones ellos».

Gestión del vestuario: «Yo tengo 26 jugadores en la plantilla y cada fin de semana tengo que elegir a once. Les exiges entrenar al máximo sin permitirles que se relajen. Tengo que dejar a tres sin convocar. Y tengo que decir a alguien que lo que más le gusta hacer, no va a ser, que no juega. Eso es jodido para el futbolista. Hay que ser muy sincero y explicarle el rol que tiene en cada momento para que sea consciente de ello. Luego que quede claro que no hay nadie por encima del equipo, y en eso me siento identificado con Luis Enrique. Si alguien se relaja, entra otro. En ser íntegro está la clave, en que seas consecuente en lo que dices con lo que haces. Es muy complicado. A partir de ahí ayuda el haber sido jugador. He sido buen suplente y mal suplente, y cuando mejor me ha ido ha sido cuando he sido buen suplente. Tienes que hacer todo lo que está en tus manos. Jugar o no no lo está, sino que lo decide el entrenador. No puedes hacer nada. Cuando voy a fichar a un jugador lo más importante es saber como es como de suplente. Si si es malo no lo ficho porque te puede reventar el vestuario. Si echas la culpa al exterior te equivocas, y eso me ocurrió. El entrenador no te tiene manía. Se puede equivocar y ser injusto pero nunca va elegir algo que no crea que sea lo mejor para el equipo».

Su relación con Llorente: «Desde que conozco a Marcos Llorente, la vida me cambia. Lo veía con 20 años tan superior físicamente, trabajando mañas y tardes. Me llamó la atención e hice una gran amista con él. Siempre iba en ayunas y a mí me parecía increíble. Solo de pensarlo me mareaba. El me recomendó que lo hiciera. Entiendo a la gente que recela porque pensaba igual al no haber probado otras cosas que no están impuestas por el sistema. Crees que sin desayunar te vas a marear y vas con miedo. Al final es cuestión de fe. Invito a la gente a que lo pruebe, pero que lo haga convencido. Marcos con lo que transmite no quiere convencer a nadie sino que invita a que cambie sus hábitos. No dos o tres días, sino con un periodo de adaptación. Por ejemplo un mes. La sociedad hoy en día se va a la cama a los dos de la mañana y necesita siete cafés al siguiente. La luz artificial en móviles y pantallas no te deja descansar bien. Vives agotado y no descansas. Yo lo he comprobado y entreno mucho antes que ahora que antes. No sólo son las sensaciones, son medibles las mejorías. Tienes mejor humor para trabajar. Si siguiéramos este estilo de vida sería mucho más maravilloso para todos. Estoy convencido».

Cómo implementarlo en un equipo: «Es muy disruptivo todavía. No es sencillo convencer a un chico de 20 años de que debemos ir a una alimentación antiinflamatoria para que llegues al entrenamiento o al partido con la digestión hecha y con menos riesgos de lesión y aumente tu rendimiento. La mayoría viene de comer pasta hora y media antes de empezar a jugar. Tienes que hacérselo ver desde la educación y para educar hay que hacerlo con el ejemplo. En nuestra mesa hay lo mismo que nosotros les ponemos a ellos. No van a ver pasta, ni vino. Les recomendamos que la alimentación se rica en Omega 3. Son conceptos que se están integrando. No es sencillo y lo aplicamos más desde la recomendación que desde la obligación. En el Arenas tan sólo tuvimos tres lesiones musculares. Y este año (por el Andorra), ni una sola. El futbolista es el deportista que menos entrena pese a la exigente de este deporte. Nosotros intentamos cambiar este paradigma. Con un buen descanso el ser humano está preparado para entrenar muchísimo más». Nada de luz artificial, aparcar las bombillas, tomar el sol con sensatez, incluir el frío extremo de vez en cuando, en un postentrenamiento. «La naturaleza es sabia», explica en ese podcast el que será nuevo entrenador del Real Zaragoza.

Foto: diario Marca

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