La odisea de Lalo

El Real Zaragoza deposita el ascenso en el máximo acierto de su director deportivo, que en su segunda etapa en el club se enfrenta a un reto colosal casi en solitario

La nueva propiedad ha recibido tantas alabanzas como la anterior en sus respectivos aterrizajes en Zaragoza. Primero fue Jorge Mas, mesías de un proyecto formidable tan solo en su boca, y ahora Bobby Aitkenhead, el CEO de A.GAIN, que acaba de hacer una exposición si no similar sí demasiado próxima a la que realizó el multimillonario estadounidense. Los nuevos dueños han añadido un matiz importante, que la meta de devolver al equipo a la élite es a largo plazo. Ambos, sin embargo, guardan un paralelismo siamés, con la línea maestra de todo fondo de inversión que decide apostar por una empresa en quiebra, conseguir la mayor plusvalía posible de entre las ruinas, y dos figuras principales de la catástrofe del descenso en el mismo barco, el patrón del Inter de Miami aún como presidente y Juan Forcén en su papel de cazador de fortuna que nunca ha disimulado. Guido Baroli, el ejecutivo que ha relevado a Fernando López en la dirección general, ha prometido una presencia física constante en el día a día para solventar los vacíos de Real Z LLC, y en esa función estará acompañado por Santos Nagore. Las previsiones es que el grupo añada más gente de confianza en los despachos. Y así se pretende instalar la ilusión de todos los veranos aunque sin despejar en esta ocasión el olor a chamusquina de competir en Primera RFEF. No está el horno para ofrecer un voto de confianza sino para exigir un ascenso inmediato, y por mucha innovación y apoyo que se quiere exteriorizar, que no será económico en lo deportivo, esa odisea queda en manos casi exclusivas de Lalo Arantegui.

El director deportivo se enfrenta a un reto colosal en su segunda etapa en el Real Zaragoza, un desafío que consiste en acertar en su cometido al cien por cien con el presupuesto más alto de la categoría. Ha formado un grupo de trabajo con acento aragonés y proximidad personal en el que se le ha colado algún satélite que puede alterar la armonía que busca. El organigrama de la Ciudad Deportiva es ahora mismo un galimatías por lo que se refiere al primer equipo que se irá definiendo con el tiempo, y habrá que descubrir qué grado de intervencionismo tendrán los empleados de los accionistas mayoritarios. Esa convivencia ha sido presentada como un ecosistema perfecto, pero serán los resultados los que mantengan la atmósfera idílica o provoquen un seísmo entre dos placas tectónicas tan distintas. Arantegui es el único que puede evitar cualquier terremoto. En su anterior experiencia compró perlas y no poca bisutería. Tuvo instinto y le falló el olfato en especial con la elección de los entrenadores hasta que la falta de victorias y un duro enfrentamiento con el eterno Víctor Fernández provocaron su destitución. Dos playoffs hablan bien de su trabajo y dos cursos al borde del caos lo hacen muy mal, siempre con la Fundación 2032 ofreciéndole las mínimas herramientas. Fuera del fútbol profesional se examina a lo grande. Por el momento ha reclutado doce futbolistas para Ibai Gómez, entre ellos a un Ander Herrera cuya protagonismo, en función de cómo le responda el cuerpo, está por ver si será sobre el campo o en un especie de apadrinamiento emocional y zaragocista del vestuario.

El cargo ha dejado un reguero de cadáveres por el camino. Todos esos fiambres no venían con un mal currículum. Miguel Torrecilla elevó al Celta de Segunda a Europa; Juan Carlos Cordero había captado talentos para Granada y Cádiz, con los que subió a Primera, y Txema Indias impulsó al Leganés en dos ocasiones a la élite en sus diez temporadas en Butarque. Todos acabaron muy mal en el Real Zaragoza, el de la Pomada o el del 1-0 como resultado a firmar… La Romareda estrujó su prestigio y ellos hicieron lo posible por meterse en la trituradora con decisiones muy desafortunadas, la principal someterse sin rechistar a dos propiedades muy incultas deportivamente y rácanas hasta el tuétano. Lalo Arantegui, muy lejos en logros de los colegas de profesión que le antecedieron, vino con Real Z LLC y ahora está con A.GAIN. Entre dos tierras con las semillas contadas y en Primera RFEF. Su gestión adquiere una importancia mayúscula para un club que no puede permitirse otro año en este infierno deportivo y financiero. Humillante para la afición como nunca en la historia. No lo tiene sencillo porque no va a recibir un euro más que el presupuestado para la categoría, con una declarada política de coste cero para la construcción de una plantilla que debe ejercer una autoridad incontestable de principio a fin del campeonato. El largo plazo expira en el primer partido contra el Nástic en Tarragona…

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