La vida en rosa en Primera RFEF

La nueva propiedad y Ander Herrera protagonizan una doble presentación de dulces promesas y emociones «a muy largo plazo», un futuro nuevo con raíces aragoneses, entre ellas la de Juan Forcén, arquitecto de la desgracia y de un futuro inquietante

La presentación de la nueva propiedad y de Ander Herrera se produjo bajo una lluvia de pétalos de rosas, de dulces promesas y emociones, con la coincidente conclusión, en nada casual y muy bien ligada, de pedir al personal paciencia para un proyecto a muy largo plazo. «En 10 o 15 años queremos no sólo volver a estar entre los grandes, sino competir de nuevo por títulos», dijo el centrocampista y gran estrella de la mañana, que se encargó de subrayar su palpitante e incombustible zaragocismo y que jugará gratis «para un club que es mi vida». Bobby Aitkenhead, CEO de A.GAIN Capital, y el argentino Guido Baroli, anunciado horas antes como director deportivo, hicieron una extensa exposición de las intenciones del fondo al que representan, centrada Juan Forcén,presidente de la tierra que fortalezca la identidad de la institución y en un mimo muy especial hacia la Academia, léase cantera. El futbolista y los ejecutivos fueron de la mano en sus intervenciones en este día con mucha luz por el momento artificial que no disimula sombras que se irán despejando para bien o para mal con el transcurso deportivo en Primera RFEF y la verdadera influencia económica de unos y deportiva del jugador. La explosión de buenos deseos se aderezó con el anuncio de que la campaña de abonados será visible mañana, aunque habrá que esperar para conocer el diseño de la equipación de esta temporada.

El 60% de las acciones han pasado a manos de A.GAIN. «Somos una plataforma de inversión muy tirada para delante que tiene muchos inversores detrás. Con el Real Zaragoza tenemos un compromiso absoluto. Queremos hacer algo a muy de largo plazo para llevar el club donde merece estar. Invertiremos en Academia y en juventud. Es un proyecto de vida. Hemos conseguido un grupo único humano para lograr el objetivo. Un grupo que está mucho más que para una temporada, ganar o subir», explicó en el arranque Bobby Aitkenhead, a lo que Baroli añadió: «Hemos tenido ahora la oportunidad de entrar ahora. Habíamos tocado antes a la puerta pero no había sido posible ayudar. El descenso nos abre esa puerta con un plan muy claro». Ese plan, acelerado sin duda por la oportunidad de apostar por una entidad en derribo, habrá que descubrirlo aunque en lo financiero no va a tener mucho más recorrido, al menos con inmediatez, que en los últimos 14 ejercicios que el Real Zaragoza lleva desterrado de la élite y este curso afronta en tercera división. Con sutileza y buenas palabras se esquivaron los compromisos concretos en las inversiones en plantilla y en infraestructuras.

El director general solicitó un margen de confianza aun sabiendo que la afición dude. Cómo no va a hacerlo si al igual que con Atlético de Madrid, el nexo de unión vuelven a ser Jorge Mas y sobre todo Juan Forcén, arquitecto de la desgracia y de un futuro inquietante. Todo lo que orbita alrededor del empresario aragonés, integrante de los comisionistas de la era Agapito Iglesias, de la Fundación, del entramado Gil Marín y ahora de un grupo cuya experiencia en el fútbol se limita a gestionar los 150 millones de que dispone para ocio y entrenamiento con aportaciones minoritarias en el Leeds y el Atlético, provoca dentera y desconfianza. El Real Zaragoza vuelve a ser, como lo fue para Mas, su joya de la corona, pero de esa cantidad global no va ir mucho más allá del 15%, porque una inversión de altísimo riesgo no les permite por estrategia un mayor desembolso. En la ampliación de capital, de 22 millones, recaerá el dinero previsto para arrancar esta aventura con profunda huella especulativa. La nueva Romareda salió a escena. Nada nuevo porque las posibilidades de explotación del estadio sigue siendo el pastel a repartir aquí y en Guatemala.

Ander Herrera puso la guinda al bombón comercial. «Desde que me fui comenté en repetidas ocasiones que el Real Zaragoza es mi club como aficionado y que volvería a vestir esta camiseta con indiferencia de la categoría. Para mí es un sueño y una ilusión máxima. Quiero que en 10 o 15 años estemos peleando por títulos. He tenido una carrera prolongada y exitosa pero no habría mayor éxito que ese a nivel personal». Muy cerca de los 37 años y azotado por las lesiones, su regreso genera tantas expectativas de que pueda aportar todavía su talento otoñal como que no logrará responder a las exigencias físicas de una categoría donde priman los esfuerzos. También sobre si sus intenciones son las de pasar por el vestuario como salto previo a responsabilidades ejecutivas dentro del club. Su figura desprende amor por su origen canterano y rechazo por su último desencuentro con los dueños anteriores, decidiéndose al final por quedarse en el Athletic. «He estado en grandes clubes. Es imposible el consenso total, pero el cariño de la gente siempre lo he sentido. Es parte del fútbol y me lo tomo como parte de mi profesión aun que siempre he sentido mucho respeto hacia mí». No explicó el porqué de aquel episodio que le situó en la diana, si bien hizo un acercamiento al destacar el cariño con el que todo el mundo se dirigió a él para el retiorno. «Lo de las lesiones son algo inherente a esta profesión. Me cuido al máximo e intentaré dar mucho en el campo y estoy al servicio de todos cuando no sea así. Queremos el éxito del Real Zaragoza sin egos. Ahora soy futbolista, el futuro dirá».

Ese porvenir que el centrocampista prefiere focalizar «en el primer partido en Tarragona y en el máximo respeto a la categoría» va a ser examinado con lupa. Que desaparezca la mancha rojiblanca y con ella Mariano Aguilar no es un mal comienzo, pero en absoluto la garantía de un cambio tan radical como necesita este Real Zaragoza, penitente durante dos décadas de estraperlistas, políticos de todos los colores y ambiciones personales, y muchos egos de esos que comenta Ander. Falsos profetas, muchos de ellos aragoneses, que han perseguido su propio interés por dinero o por una enfermizo apetito por prolongar su leyenda por consumida que esté. Que Herrera haya sido recibido como un semidios del zaragocismo pese a que su sentimiento sea sincero, no encaja en este escenario tenebroso ni tampoco en su trayectoria en el primer equipo antes de ser traspasado. No recuerdo una fiesta saturnal de semejante dimensión con José Luis Violeta, Xavi Aguado, Alberto Belsué, Andoni Cedrún, Manolo Villanova, Luis Costa, Avelino Chaves, Carlos Rojo… Y otros muchos, legión de corazones blanquillos,  que entregaron gran parte de su vida hacia este club que hoy vuelve a despegar con extraños pilotos en la cabina y una brújula de incierta fiabilidad para navegar por el infierno aunque se pinte de rosa. Buen viaje.

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