David Navarro ha tocado todos los palos en la rueda de prensa previa al Valladolid. La charla de Agada, el tema de la pintadas; las causas de la crisis con especial acento en jugar dos partidos con tan sólo 72 horas de por medio; los errores arbitrales que considera que les han perjudicado; los fallos inadmisibles en partidos clave; que el Real Zaragoza debería llevar al menos seis puntos más, el peligro de que la afición se desconecte. En todo momento ha querido rebajar el nivel de angustia que supone el encuentro de Valladolid para que toda la energía se focalice en esa cita, pero a lo largo de su charla se le ha visto ansioso como consecuencia de un contexto, un descenso más que factible, que inevitablemente le supera. Sin justificar nada no ha hecho más que justificarse y apelar a que el destino sea justo con el Real Zaragoza cuando el equipo lleva en zona de descenso casi todo el campeonato. El discurso emocional con el que llegó para optimizar los pocos recursos de la plantilla y que tan buen resultado le dio en cuatro jornadas ha dejado lugar a una montaña de emociones que se agolpan desordenadas en su figura. Ha buscado el último impulso motivador pero le ha salido un testamento.
La enfermería: «La idea es que puedan estar los minutos que sean oportunos. Rober tiene una fascitis que arrastra desde hace mes y medio. Estamos así con gente importante intentando que lleguen a los partidos. Gestionamos eso para que la gente llegue».
Cuantos jugadores tiene sanos: «Vamos día a día, viendo lo que tenemos. No hay previsiones. Es una dificultad más que tienen también otros equipos. Debemos gestionarla y que no nos sirva para restar, para justificar. Todo lo que tengamos hay que ponerlo al servicio del equipo para sacar adelante el partido del Valladolid».
Estado anímico, pintadas: «El dolor acumulado de estos partidos, la situación, la frustración es doble. Todos hemos entrado en ese ambiente de que sea ha pinchado el globo y volvemos al punto de partida. Hay que abstraerse de todo lo que sucede alrededor y centrarnos en Valladolid porque ahora sí o sí todo va al sábado. Hay que aparcarlo y sacar lo bueno que tiene el equipo. Ellos también se juegan mucho. Es un equipo al que cuesta mucho hacerle ocasiones y el mejor en centros laterales… También cuando se les supera en defensa son vulnerables. Estamos preparados».
Sin margen de error: «Había que ganar uno de cada dos. Tenemos que ganar como mínimo tres, pero nos está costando el primero. Hay que sacarlo como sea. Hemos jugado con esa sensación sin red en partidos como Racing y Almería… Hemos de jugar sueltos, sin pensar. Aunque suene a responsabilidad, concentrarte en vaciarte física y mentalmente porque en los partidos estamos fallando en ciertas desconexiones muy evitables. Se nos han ido así seis o siete puntos. Ya sabemos lo que nos jugamos, está marcado a fuego».
La charla de Agada: «No fue una charla de motivación. Compartió una inquietud personal. No fue una arenga. No tiene nada que ver con lo que se ha interpretado-. Es vivir o morir, y para vivir hay que evitar el ruido como el caso de las pintadas, lo que es difícil porque es un tema muy delicado. Yo le diría a esa gente que puede provocar una desgracia con una piedra: o será nosotros o no será, les comenté. El Real Zaragoza es mucho más grande que cada uno de nosotros. Si saliera mal, cuando el equipo recupere su grandeza esto se olvidará, pero para los actuales jugadores perdurará. Yo no quiero vivir con este dolor. No nos vamos a rendir y no voy a permitir que lo haga alguien. Sigo teniendo esa confianza en el grupo y en que el destino sea justo con nosotros. Entiendo la frustración de la gente y que en momentos te lleve a cometer lo que es un delito. Que dejen de hablar de nosotros de lo del día del Huesca, de las pintadas, sino en lo que somos de verdad. El germen no puede entrar en la afición, porque si enfermamos ahí el Real Zaragoza sí estará herido de muerte. Sé que es difícil, pero que el dolor no nos nuble porque seguimos vivos. Ese ambiente de pesimismo, los errores arbitrales… Queríamos contagiar emociones y si ante un partido en el que nos jugamos la vida esa emoción es pesimista te vas a impregnar igual. El mensaje es que si la afición pierde el rumbo, todos estamos perdidos».
Causas de la crisis: «Cambiamos en Huesca porque pensamos que les iba a generar dudas, pero tuvimos más la pelota. No supimos sacar partido de ello. Se nos pitan dos penaltis. Era un encuentro de empate que perdemos y no estuvimos bien aun con el balón. El partido de Granada fue exigente. Entramos bien con las ocasiones de El Yamiq y Rober y no hicimos gol y las dos ocasiones finales con la situación desgraciada del tanto en el descuento. No miro el 2 de 18 porque hemos estado vivos en todos los partidos. Leganés, Mirandés, y Ceuta hemos merecido ganarlos Tengo a fuego el penalti no pitado en Leganés, el penalti pitado a favor contra el Mirandés que no les sacan a roja, la doble amarilla del otro día y que a Tasende no le rebajen la sanción. Esas cosas han podido ser determinantes, una tras otra. Mal partido en Córdoba y mal partido en Huesca o el de Granada que pudo ser de empate. Con el mismo fútbol que hemos hecho deberíamos tener más puntos. Sobre decisiones arbitrales se las diré la cara cuando me encuentre con algunas personas. Por nivel de fútbol deberíamos llevar siete u ocho punto más, pero estamos como estamos y hay que afrontarla como viene esta situación».
Cómo está el equipo: «Veo a los jugadores muy concienciados. Discrepo con que el equipo no saliera el otro día como si no se jugara la vida. A nivel defensivo hay una sola parada de Adrián, presionamos y corrimos. Todo viene de aquel partido en menos de 72 horas. El equipo sabe lo qué hay y que la única cuenta es ganar en Valladolid. No hemos de angustiarnos. Es momento de centrarnos en lo que podemos hacer sabiendo que el rival tendrá cosas mejores que nosotros. No podemos cometer errores porque es una final definitiva. El principal fallo que hemos tenido es que en las finales hay goles que no nos pueden meter. Lo primero es cerrar la portería y ya encontraremos opciones de sacar el partido adelante».

